• El comentario a diario, martes 26 de diciembre, Ezequiel López

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    26/12/2017 - 22:06  

    Una obra que no te exige nada, solo que sepas que, los que allí están son seres que eligen voluntariamente formar parte de una gran familia construyendo un mundo mejor

    El primer asalto ya está dado, todos hemos sobrepasado este día tan especial, pues celebramos los dos mil diecisiete años del nacimiento de un hombre que se enfrentó al mundo sin complejos y sin pelos en la lengua. Por desgracia las imitaciones nunca han sido perfectas, el copyright sabemos que se lo han aplicado muy en particular la religión católica, expuesta siempre al pensamiento del líder de carne y hueso y de dudosa espiritualidad perfecta.

    Tanto es así, que no han sabido arreglar el asunto del heredero de la casa de San Pedro, pues en la actualidad contamos con dos representantes, uno en plan emérito, que se ha retirado, pero disfruta de un trato especial por los buenos servicios prestado y el otro con la batuta de mando, el Papa.

    Recordar que una vez estuvo entre nosotros, en el planeta tierra, un ser tan especial, es algo sublime, aunque nos sea mucho más fácil mostrarnos con cierto grado de incredulidad, aunque sepamos que está aceptado o consensuado por la mayoría, falta de fe religiosa. Es un parecido a lo de creer o no en Dios, pero cuando estamos cagados, miramos a algún lugar y nos preguntamos o exclamamos ¡Dios mío! Hoy en día, aunque nos parezca mentira existen “Jesucristo(s)” entre nosotros, y por fortuna, siguen pareciéndose a lo máximo a su predecesor, pasan desapercibidos y cumplen con su cometido sin desviarse un ápice, con lotería o con nada.

    Los “Jesucristo(s)” que yo me refiero son muy sencillos, fruto de la impregnación del espíritu del gran maestro, quienes están en él, no necesitan colocarse ningún cartel de su tarea. Existen otros que por su magnitud en su trabajo, pueden hacerse notar, pero nunca por su voluntad, son quizás sus hechos los que lo delatan, ejemplo la Obra Social de Acogida y Desarrollo de Las Palmas, esta obra, continua, no para de hacer posible que minuto a minuto, día a día, los abandonados, así como suena, los que no queremos con nosotros, aquellos que no sienten nada que les pueda atrapar en un hogar, aquellos que su enfermedad les enajena de sus seres queridos, que no logran entenderle, toda esa gente, logran encontrarse y existir bajo el manto de la obra social, una obra social que vive de lo que le dan y ofrecen esos otros corazones y espíritus que necesitan entregarse a cambio de nada.

    Cerca de trescientas personas son alimentadas, atendidas, encaminadas, para que los días les sean provechosos, sobre todo para que ellos se encuentren a sí mismo y a la misma vez conozcan el poder de darse a los demás. Gracias a los “Jesucristo(s)” que quedaron entre nosotros este tipo de obras en el mundo es posible. Muchas veces los que no han tenido la suerte de asistir a estos centros aunque sea para “novelerear”, posiblemente les cueste entender que no todo está en boca de curas o dentro de las iglesias, existen otros muchos lugares donde podemos ver la obra de “Jesús”, una obra que no te exige nada, solo que sepas que, los que allí están, son seres que eligen voluntariamente formar parte de una gran familia construyendo un mundo mejor.

    Los llamados milagros parecen tener esa presencia en aumentar nuestras riquezas materiales, aquí, en estos centros donde aquellas personas que han encontrado el mejor momento de su vida, poder ayudar al prójimo, sin tener nada, todos los días valoran como una gran fortuna poder mirar al cielo y ver el sol y las estrellas en las noches oscuras.

    El nacimiento de Jesucristo y tenerlo hoy en día presente entre nosotros, aún considerándonos ateos, es gracia a la existencia de su mensaje, un mensaje que aún perdura gracias a los hechos que se suceden en centros como los de la Obra Social.

    Existen otras ONG, ONEG’s que se encargan de recoger alimentos, ropa, medicinas, por estas fechas juguetes, etc. etc., todas cumplen un cometido importante, sin duda, a esta sociedad que ha cogido un ritmo deshumanizador y que no interesa mucho publicitar, pues ahora toca no estar bien, y por lo tanto todos al mismo saco.

    Existen males mayores que sabemos que no todo el mundo podría soportarlo, hablamos de lo que nos ha tocado vivir y compartir, no estoy situándome en ningún lugar donde caen bombas, donde las niñas son raptadas y utilizadas sexualmente, donde los refugiados son expuestos a las mayores inclemencias del tiempo y de la hambruna. Hoy estoy aquí, en nuestra tierra, con nuestra gente, y que por fortuna los que no tienen a nadie ni nada, lo logran todo en la Obra Social, donde no existe la diferencia social, donde todos son iguales, donde “el Jesús” no está en uno más que en otro.

    No perdamos la fe, casas como la de la Obra Social de Acogida y Desarrollo de Las Palmas, por fortuna existen en otros lugares con el mismo fin, a lo mejor, lo que sí tenemos en esta obra de bueno, es que el responsable, al margen de ese don que tiene y le hace muy peculiar, se llama Jesús, hermano Jesús,… ¡gracias por existir!

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