• El comentario a diario, miércoles 11 de abril, Ezequiel López

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    12/04/2018 - 07:26  

    La economía canaria batía el año pasado un record histórico de producción, y se ha hecho cuando aún no se ha recuperado todo el empleo destruido en los años de la crisis

    Ya lo dijimos por aquí hace algunos días, lo dijimos como entendíamos que podíamos hacerlo, no teníamos los documentos en nuestro poder, pero nos dejábamos llevar por lo que vemos y oímos. Dábamos un relato muy pegado a la realidad, no nos hace falta que ningún despacho publico administrativo nos cuente que pasa en la calle, como malviven nuestros ciudadanos. Nosotros mismos, somos parte de esa sociedad. Hoy podemos darles números con la precisión que ellos quieren que conozcamos.

    Nuestra redacción pasada era motivada por el principio del lloriqueo de algunos empresarios del turismo que, ni cortos ni perezosos decían que iban a sufrir en las fechas estivales por la posible bajada de un 20 % de entrada turística a nuestras islas. Mientras el mismísimo Gobierno canario apunta que apenas se notará ningún tipo de bajada. Unos empresarios, no quiero decir todos, pues sería injusto, que lo han ganado muy bien y que amparándose bajo el paraguas de la crisis, solo se han limitado a actualizar el movimiento del cash, en el terreno laboral, poco o nada se sabe.

    Hoy leemos en un artículo muy detallado que no andábamos muy lejos de la realidad. Nos dice Montero, que no Montoro, en el periódico La Provincia, que la economía canaria batía el año pasado un record histórico de producción, y se ha hecho cuando aún no se ha recuperado todo el empleo destruido en los años de la crisis. Ósea, que estamos produciendo más con menos, y produce más que nunca para más inri. La relación entre los bienes producidos los servicios prestados y la cantidad de recursos utilizados para ello, en este caso mano de obra, que no tiene parangón con años anteriores y en el que subyace, en lo negativo, un menor peso de los salarios en el Producto Interior Bruto de la Comunidad autónoma.

    Los salarios, que son una las variables del PIB, del Producto Interior Bruto, representa hoy el menor peso en la economía desde 1989, en cifras nacionales, de todos es sabido que el crecimiento del PIB viene por las rentas del capital, beneficios empresariales, y nunca por los sueldos. En el 2008, el ejercicio que supuso el antes y después de la recesión, el PIB de las islas sumó 42.582 millones de euros.

    Es decir los bienes producidos y los servicios prestados, restauración, hoteles, apartamentos… sumaron ese año su máximo histórico. La primera estimación del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sobre el 2016, con el turismo por las nubes impulsado por el decaimiento de mercados competidores, mencionados aquí, como Túnez, Grecia o Egipto, cifró lo producido ese año algo por encima del record del 2008, aunque luego se corrigió, para dejarlo en que se producía el año pasado.

    Los datos contables regionales sobre el montante de lo producido en el 2017, se situaba en 44.206 millones de euros, una cuantía que supone 1.624 millones más de lo producido en el 2008. Dando por hecho la recuperación económica del archipiélago, señalando que casi tocamos nuestro techo. Todo esto se da cuando son muchas las menos manos dedicadas a producir bienes o prestar servicios, es decir, cuando todavía hay varios miles de trabajadores menos que en 2008.

    En el 2008, el último año de bonanza o el primero de la crisis, Canarias produjo por valor de 42.582 millones de euros con 774.379 trabajadores (cantidad que se corresponde con la media anual de afiliados a la Seguridad Social). El año pasado, para tener referencias, se llegó a esos más de 44.000 mil millones con solamente 763.166 trabajadores, esto es, con 11.213 menos (incluidos los empleados autónomos).

    Se incrementa la productividad, con menos mano de obra y con salarios más bajos, sin que esto haya sido obstáculo para que el Producto Interior Bruto ya sea hoy superior al existente entonces. Dejando clara la foto familiar a la que tenemos que acostumbrarnos a ver por esos alrededores, pues los resultados están al lado del empresariado, apenas notándose en la clase trabajadora, que mientras, sigue dando el do de pecho, trabajando más, por ejemplo, donde habían dos trabajadores, como mínimo, ahora existe un solo trabajador, aplicado en la tarea y con el miedo que lo puedan echar si se queja, y su nómina revisada a la baja, esa es la triste y cruda realidad.

    Los sindicatos, que aunque no lo creamos, haberlos haylos, muestran su preocupación y mientras los empresarios señalan la situación actual motivada por la tecnificación y la optimización del trabajo. Sea como fuere no vendría mal que no se explotara más, principalmente, al importantísimo sector servicio, santo y seña para el movimiento real del motor económico de nuestra principal industria, el turismo.

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