• La 'verdad' y otros predicamentos plenarios

    Juan Francisco Artiles Carreño

    Lunes, 02 de Julio de 2018 - 20:45

    Si por algo se ha caracterizado el actual mandato municipal, en lo que a las sesiones plenarias se refiere, es por el alto grado de mediocridad política. Mediocridad en los comportamientos y en las formas, entre cosas.

    La Alcaldesa en estos tres años ha cambiado el sentido de las sesiones plenarias. El Salón de Plenos ha dejado de ser un lugar para el debate, la discrepancia y el consenso, para convertirse en el centro de la actividad administrativo-funcionarial del Gobierno. Su incapacidad en la gestión municipal ha situado como tema estrella, Pleno tras Pleno, los reconocimientos de facturas de servicios habituales. El Salón de Plenos convertido en el departamento de contabilidad del Ayuntamiento.

    Hasta ahí la rutina de este Gobierno, lo extraordinario convertido en ordinario, pero lo sucedido en el último Pleno celebrado el pasado 29 de junio, alcanzó su nivel más alto. La “maestría y el talante democrático” con el que conduce la Alcaldesa Presidenta, la señora Hernández, los Plenos superó con creces la mediocridad habida hasta ahora.

    La señora Hernández, imagino que por deformación profesional, pretende dirigir los Plenos como quien está en el aula y se dirige a sus alumnos o alumnas. Dice al resto como tiene que comportarse y lo que ha de hacer, y quien no esté de acuerdo reprimenda que se lleva. Igual algún día nos deja sin recreo.

    Este último Pleno fue un claro ejemplo, la señora Alcaldesa, cuando comprobó que, hartos de sus “formas poco democráticas”, las y los miembros de la oposición no apoyábamos sus “imposiciones” nos quiso “deleitar” con una de sus profundas “reflexiones” sobre lo bueno, lo malo, el bien, el mal y, sobre todo, la VERDAD, la suya. Clase magistral para ocular la falta de gestión y de política.

    Decía el escritor y Premio Nobel de Literatura, André Gide, "cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado".

    Nada más lejos de la realidad, la Alcaldesa dice haber encontrado la VERDAD, la suya, por tanto mi duda es permanente.

    Su verdad: dice la señora Hernández que aquellos que no apoyamos sus decisiones “no queremos a Telde, que no somos conscientes del daño que le hacemos”.

    Si el cariño a Telde se demuestra por el apoyo a todas las propuestas, buenas o malas, de quien por turno gobierne, la dura realidad es que cuando al grupo de la señora Hernández le ha tocado estar en la oposición, aplicando su VERDAD, “el odio” a Telde de NC ha sido manifiestamente muy alto, con un simple repaso a su forma y estilo de hacer oposición descubriremos la VERDAD.

    Su verdad: dice la señora Hernández que por respeto a los principios democráticos, ella, como Presidenta, “aplica el Reglamento con rigor” y pide al resto de los grupos que seamos respetuosos con los tiempos de intervención y con el uso de los instrumentos de control al gobierno, “no más de cuatro, dice”.

    Es obvio que lo único que aplica con rigor la señora Hernández es su teoría del “gorrito”, el de cuando toca estar en la oposición y el otro, el de estar en el gobierno. Imitando al Filosofo y Político, Julius H. Marx, “estos son mis principios pero si no le gustan los cambio por estos otros”.

    Pronto la moqueta y el poder han hecho olvidar a la alcaldesa la escasa huella de su paso por el Salón de Plenos como líder de su grupo en la oposición, que simultaneó durante casi 3 años con la buena sombra que obtenía de su escaño en el Parlamento de Canarias.

    Pronto ha olvidado sus continúas quejas por el trato recibido desde el gobierno anterior. Ahora, la Alcaldesa – Presidenta, aplica la metodología de la “dictadura muy democrática”, ni el anterior portavoz del PP lo hubiera hecho mejor.

    Pronto ha olvidado el nulo respeto que ella y su grupo tenían al Reglamento del Pleno, particularmente en las intervenciones, no callaba, y en el uso de los instrumentos de control y fiscalización. “No más de cuatro”, dice ahora en su VERDAD. La señora Hernández ha olvidado que su grupo de media en cada Pleno utilizaba 13, en un solo Pleno llegaron a 24.

    Su verdad: dice la señora Hernández que los que abandonamos el Salón de Pleno somos unos y unas irresponsables, “que cobramos por asistir no por abandonar”. Cierto, hasta que te hartas de sus “reflexiones versus reprimendas” cada vez que lo considera. Al Salón de Plenos se asiste para el debate político de las necesidades de los vecinos y no para convertirlo en su aula privada.

    Es evidente que el gorrito del Gobierno ha hecho olvidar a la señora Hernández la cantidad de veces que en el mandato anterior su grupo abandonó el Salón de Plenos. Como es lógico, debemos imaginar, que lo hacía por su alto grado de “responsabilidad”. A diferencia del resto de los mortales ellos todo lo hacían, todo lo hacen, “por amor a Telde”.

    “Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una”. (Camilo José Cela)

    PD: Algún medio de comunicación y algún concejal han calificado de “espantada” tal salida. Y debo decir que estoy totalmente de acuerdo. “Espantada” porque “no estamos curados de ESPANTO”, que significa, según el Diccionario de la RAE, que “no vemos con impasibilidad, a causa de de la costumbre, desafueros, males o daños”…

    La soberbia y la prepotencia llevada a la práctica en cualquier ámbito de la vida es mala compañera de viaje, en la vida política es la muestra palpable de la incapacidad del político o la política que la aplica exclusivamente para someter, imponer o callar al resto. En Telde, por desgracia, ha vuelto con más fuerza, espero que no para quedarse.


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