• 'Por quien doblan las campanas'

    Gregorio Viera Vega

    Viernes, 15 de Diciembre de 2017 - 18:30

    En esta ocasión traigo a la reflexión este título de la obra de Ernest Hemingway, más por su título que por su contenido, aunque bien es cierto que al tratarse de una novela que se desarrolla en medio de la guerra civil española, pareciera que recurro a su narrativa para la reflexión, cuando realmente es una insinuación de la multiplicidad del ser humano y que se hace desde el título del libro, del cual lo aprovecho. La política en Telde está llena de esa multiplicidad de las personas.

    “No somos aquello que creemos ser, somos una multiplicidad que no tiene consenso sobre las demás partes, es más, la que aparece en cada momento cree que es la única y a ello le llamamos el “Yo”. Creemos que somos una unidad y no somos más que una multiplicidad de “yoes” que creen que son el único “Yo”, y así, entre una cosa y otra vamos construyendo en nuestro universo imaginario la necesidad de perpetuarnos en la política, sin dejar siquiera un resquicio para que la tan natural sucesión se produzca.

    Por cualquier esquina, no solo las de San Juan, se suceden encuentros a veces fortuitos y otras veces buscados, de personas vinculadas con la actividad social y política del municipio, en esos corrillos y voz baja se dibuja una situación de la ciudad calamitosa, aunque luego en público, se hable de las bondades de la situación gracias a los votos prestados, unas veces por unas formaciones otras veces por otras, ¡cosas de la política!, dicen a quienes les escuchan.

    Después de tantos años de ver como se suceden los acontecimientos en nuestra ciudad, los diferentes pactos en los que nos hemos visto envueltos, la conspiración para quitar o poner sillones, para ensalzar o tumbar a adversarios y adversarias políticas, se me antoja, que ahora, cuando vemos la situación con otros ojos, con otro prisma, hay quienes se arrogan el derecho para decidir si nuestras opiniones políticas, nuestros argumentos en lo cotidiano molesta por no ajustarse a sus criterios.

    Me asombra que todavía alguien que te escuche y por no saber discernir la opinión política del comentario de bar, se rasgue las vestiduras e incite a emprender acciones por opiniones políticas, hablando de su responsabilidad como concejal en la oposición, sobre asuntos de interés para la ciudad, representando a un partido político, que votó en contra de unos presupuestos y argumentamos porque lo habíamos hecho y allá cada cual con su voto, que es libre, faltaría más, y los recursos lingüísticos que podamos utilizar para adornar el posicionamiento no debe confundirse con la exclusión y menos aún con el insulto, pero allá cada cual con la interpretación que se haga, somos libre hasta para eso, para disentir en lo que decimos, como lo decimos y la intención al decirlo.

    Sabía del juego que se trae la política en nuestro municipio, bueno del juego de ciertos personajes en la política municipal, que como dije antes quieren mover silla y tener mando, por esos personajes es por quien doblan las campanas.

    Me sigo resistiendo a ser fiel cordero, a levantar la mano sin criterio, con muchos errores personales por supuesto, pero consecuente con lo que digo, pues hago lo que digo y no digo lo que hago, creo en lo que nos legó Aristóteles “el hombre es dueño de sus silencios y rehén de sus palabras”, habría que ir a la hemeroteca de los últimos 10 años de nuestro municipio y se comprobará que algunos personajes mueren por la boca, porque a pesar de los años transcurridos y sus personales transformaciones, sí, ¡son rehenes de sus palabras y de sus acciones!.

    Esta ciudad se merece mucho más que los continuos vaivenes políticos, los postureos y las puestas en escena, las bravuconadas y las amenazas, esta ciudad se merece respeto y esfuerzo, en el gobierno o en la oposición, si no somos capaces de ello deberíamos abandonar nuestros puestos porque la ciudadanía no se merece política low cost ni políticos de perfil raso, ser adversario político no es ser enemigo y aquí se confunde mucho eso - conmigo o contra mi-, por eso, cuando algún personaje de nuestra ciudad, hace lo que hace y dice lo que dice y además nos pregunta, ¿por quien doblan las campanas?, doblan por ti.., con la pluma del Faycan.


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