• Telde: contra Iqbal Masih en su día

    Eugenio Alberto Rodríguez Martín

    Martes, 17 de Abril de 2018 - 18:47

    Cualquier barrio un poco alejado de cualquier ciudad, San Lorenzo respecto de Las Palmas de Gran Canaria por ejemplo, hizo esfuerzos enormes por disponer de mejor carretera hasta la ciudad porque la mezcla de tierra, piedra y asfalto resultaba infernal.

    Cualquier barrio un poco alejado de cualquier ciudad, San Lorenzo respecto de Las Palmas de Gran Canaria por ejemplo, hizo esfuerzos enormes por disponer de mejor carretera hasta la ciudad porque la mezcla de tierra, piedra y asfalto resultaba infernal.

    Lo hicieron mediante conversaciones en los mercados, establecimientos, calles y plazas; también usaron hojas volantes, panfletos, carteles. Hubo reuniones y hasta manifestaciones...

    Pedro, un buen vecino tenía un vehículo un poco mejor para las circunstancias. Más de una vez llevó a algún enfermo hasta el hospital o ayudó a traer y llevar muebles. Pedro sabía que eso era lo que podía hacer mientras se arreglaba la carretera, que era lo realmente necesario. Armando, su cuñado, era el mecánico del barrio y coches grandes y pequeños recibían sus cuidados; Él contaba con orgullo las bondades de Pedro y su carro, su potente camioneta. 

    Un 16 de abril el barrio entero organizó una Manifestación por Triana reclamando mejoras en las carreteras a los barrios. También que se mejoraran las guaguas, incluso la señalización. Se quejaban de que el Alcalde había ido en un costoso vehículo tan solo una vez hasta el barrio.

    Así las cosas la desgracia se abatió sobre aquellas gentes porque un terrible accidente hizo que Noelia, una joven del barrio falleciera en la manifestación atropellada por un nervioso señorito de la ciudad.

    Desde entonces cada 16 de abril había una nueva manifestación exigiendo libertad de expresión, derecho de asociación y educación; también carreteras y guaguas adecuadas. Al bueno de Armando se le fue la olla y le dio por decir que lo que hacía falta eran soluciones reales y concretas, buenos "Pedros" y buenas "camionetas". Que el asfalto nunca llegaría y tanta lucha lo único que había conseguido es llevarse por delante a Noelia y lo único que había traído era sufrimiento a su familia.

    Es posible, lector amigo, que pienses que Armando es de otra época, que esas ideas ya pasaron pero no es del todo cierto. Es cierto que esa idea está moribunda, que es de esas ideas que queriendo matar ideales mueren ahogadas por sus propias podredumbres. Pero ayer mismo atacó en Telde. Ayer, 16 de abril de 2018, a los 23 años del asesinato de Iqbal Masih por luchar contra la esclavitud infantil, dice un periódico que -recordando a Iqbal- han dicho que la solución son los apadrinamientos. No tienen razón. Iqbal Masih no fue asesinado por pedir apadrinamientos sino por exigir "No compren la sangre de los niños".

    Él no creía en el asistencialismo sino en la justicia. Tantos o cuantos apadrinamientos no son inútiles, son útiles para tantos o cuantos seres humanos concretos. No es poco pero no es lo que pedía Iqbal Masih. El problema es de comercio internacional y tiene solución; el problema no es una desgracia cuyo origen desconozcamos sino la explotación laboral. Nunca con limosnas se arreglan injusticias del mundo del trabajo. Así nos lo ha recordado en sus viajes a Gran Canaria, el militante Ehsan Ulla Khan que está pagando con el exilio su lucha promocionante.

    Cuando hacen falta carreteras de poco sirve tener una buena camioneta. Desde luego si el aniversario de la muerte de nuestra imaginaria Noelia, nuestro imaginario Armando  lo dedicara a hacer colectas pro camionetas es que no ha entendido nada, por mucha que sea su -también imaginaria- buena voluntad.

    A muchos nos duele. Tienen 365 días al año para su campaña y hasta el 16 de abril si quieren. Pero en el mismo instante que se recuerda a un mártir como Iqbal Masih no se pueden pedir apadrinamientos. No tienen derecho.


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Eugenio A. Rodríguez

Eugenio Alberto Rodríguez Martín. Doctor en Teología y Máster en Doctrina Social de la Iglesia

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