• Calle Américo Vespucio (Melenara-Salinetas).

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    13/04/2018 - 07:56  

    Calle Américo Vespucio (inicio) (Foto Luis López)

    Paseamos por la zona de Melenara y Salinetas, donde vamos en busca de la calle Américo Vespucio, encontrando su inicio en la calle Luis Morote (en plena Rotonda de Melenara) y tras un recorrido de unos 900 metros finaliza en la rotonda que en plena Playa de Salinetas, da acceso a la calle Delineante, a la Avenida Sebastián Alvarez Jiménez y a la calle  Isaac Peral.  

    Por el Naciente tiene las calles Clavellinas, Málaga y el Paseo Marítimo de Salinetas, mientras que por el Poniente se encuentra con las Fincas de Melenara y Salinetas.

    A la calle Américo Vespucio vienen a confluir las calles Doce de Octubre, Vasco Nuñez de Balboa, Juan Sebastián El Cano, Diego de Almagro, La Niña, Juan Alvarez Jiménez e Isaac Peral, además del Paseo Marítimo de Salinetas.

    Esta nominación aparece por primera vez en el Censo Municipal de Habitantes referido al 31 de diciembre de 1970, encontrándose en el callejero que conforma en Distrito VI, Sección III del mismo.

    Las nominaciones de los viales de toda la zona guardan relación entre sí y por consiguiente se adaptan a los criterios de analogía propuestos en la vigente reglamento, dado que se refieren a navegantes y hechos relacionados con la conquista y descubrimiento del nuevo continente.

    Dado el carácter personal y histórico de la misma, se encuentra entre las nominaciones tipificadas en el Capitulo II, Artículos 5º y 6º del vigente Reglamento para la nominación de calles, plazas y lugares de dominio público.

    SINOPSIS DE LA NOMINACIÓN:

    Américo Vespucio o Amerigo Vespucci, fue un navegante y descubridor italiano al servicio de España, cuyo nombre sirvió para denominar el continente recién descubierto (América).

    Nació en la ciudad italiana de Florencia en el año 1454, en el seno de una familia acomodada cercana al círculo de los Medici, lo que le permitió entrar en contacto con importante humanistas. En el año 1478 marchó a París donde desempeñó funciones administrativas para su tío Guido Antonio Vespucci, que había sido designado embajador de Lorenzo el Magnifico en la corte de Luis XI. Fue allí donde completó la formación que había recibido inicialmente en su tierra natal. Tras la muerte su padre en 1482, regresó a Florencia y permaneció allí hasta el año 1491 al servicio de los Medici.

    Américo Vespucio. Foto Luis López

    Un año después se traslada a España para representar los intereses comerciales de esta familia en Sevilla, donde se puso al servicio de Juanoto Berardi, florentino dedicado al comercio de oro y esclavos y proveedor de los aprestos de las naves en las travesías al Nuevo Mundo. Tras la muerte de Berardi en el año 1496, Vespucci decide dedicarse a la navegación.

    Entre 1499 y 1502 realizó varios viajes a América que relató en cinco cartas dirigidas a distintos destinatarios. Determinar el número de viajes que realizó a este continente constituye una de las cuestiones más polémicas. La mayoría de sus biografías admiten que se embarcó en Cádiz en 1499 en la flora de Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa. Siguiendo la ruta del tercer viaje de Cristóbal Colón, recorrió la costa Sudamérica y llegó hasta el cabo de Vela (Venezuela) regresando en el mes de junio de 1500 de nuevo a Cádiz.

    En el año 1501 se trasladó a Lisboa desde donde partió nuevamente al Nuevo Mundo, esta vez bajo bandera portuguesa, en la expedición que dirigía Gonzalo Celho a instancias del rey de Portugal, en busca de la “especiería” en las Molucas. Con salida desde Lisboa, tras pasar por Cabo Verde, llegó a Brasil a finales del mismo año y bordeando la costa en dirección sur arribó a la Patagonia, cerca del estrecho que poco después descubriría Fernando de Magallanes.

    Vista aérea del sector. Foto Luis López

    Comprobó así que las tierras descubiertas no eran una prolongación de la península asiática, sino un nuevo continente. Este viaje fue narrado por Vespucci en una carta que dirigió a Lorenzo di Pier Francesco de Medici, editada en París en el año 1502 con el titulo de Mundus Novus. A él se refirió también en la carta que en el año 1504 dirigió a Piero Soderini, impresa con el titulo de Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente ritrovate in quatro suoi viaggi.

    La noticia del descubrimiento de un nuevo continente se difundió con extraordinaria rapidez por las cortes europeas y en círculos eruditos tan apartados como la abadía de Saint Dié, en Lorena (Francia). El cosmógrafo Martín Waldseemüller se refirió en su Cosmographiae introdutio, -introducción para la versión latina de la Geografía de Tolomeo, preparada en esta abadía y publicada en 1507- a las noticias de Vespucci. Allí se decidió dar al nuevo continente el nombre de América en su honor.

    Calle Américo Vespucio (final) (Foto Luis López)

    Parece probable que entre 1503 y 1504 realizara un tercer viaje a las Indias, también al servicio de Portugal, bajo la dirección de Fernando Noronha, que llegó hasta Brasil. En 1504 estaba de regreso en Sevilla y al año siguiente fue recibido por el rey Fernando el Católico en Toro (Zamora) que le concedió la ciudadanía castellana. En el año 1508 es designado primer piloto mayor de la Casa de Contratación, cargo que compaginó con sus negocios indianos, invirtiendo su dinero en alguna de las flotas  que partía al Nuevo Mundo.

    En el mes de abril del año 1511  Amerigo Vespucio redactó su testamento y falleció el día 22 de febrero del año 1512, a la edad de 58 años.

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