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    09/02/2019 - 13:00   |   (Cartel: Cabildo de Gran Canaria) 

    'Científicas y descubridoras: Ellas también descubrieron América'

    Breve semblanza de las mujeres homenajeadas en la actividad 'Científicas y descubridoras: Ellas también descubrieron América'

    Teldeadiario.-

    Las Palmas.- 
    Matemática y filósofa griega, era hija del matemático Teón, profesor del Museo de Alejandría. Fundado por Ptolomeo I, rey de Egipto, este Museo fue en la época una auténtica universidad a la que asistían alumnos ansiosos de instruirse en las ciencias y la filosofía.


    Nota de Prensa, Cabildo de Gran Canaria 

    Hypatia es considerada por muchos la primera mujer científica de la historia. En un tiempo en el que las mujeres no tenían acceso al saber, ella consiguió abrirse camino en la ciencia y llegar a tener un gran reconocimiento público. Cultivó varias disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía y música. En el Museo, que tenía más de cien profesores que vivían en él y muchos más que asistían periódicamente como invitados, entró a estudiar Hypatia y, aunque viajó a Atenas e Italia para recibir algunos cursos de filosofía, allí se formó como científica y fue parte de él hasta su muerte. Incluso llegó a dirigirlo alrededor del año 400. También obtuvo la cátedra de filosofía platónica por lo que sus amigos le llamaban ‘la filósofa’.

    No existe mucha documentación sobre Hipatia, a la que se considera una de las primeras mujeres matemáticas sobre la que hallamos fuentes fiables. Entre sus discípulos más destacados estuvieron el obispo Sinesio de Cirene y Orestes, que llegó a ser prefecto romano de Egipto.

    Hypatia se convirtió en una de las mejores científicas y filósofas de la época. Llegó a simbolizar el conocimiento y la ciencia que los primeros cristianos identificaron con el paganismo. 

    Su proceder tolerante, no discriminatorio con sus discípulos, y sus enseñanzas fomentadoras de la racionalidad (imprescindible para la ciencia) le fueron creando envidias y odios. Entre sus principales detractores se encontraban, al parecer, el obispo San Cirilo de Alejandría y sus seguidores cristianos. Acusada por Cirilo de que su influencia en el ánimo del gobernador de aquella ciudad había motivado las persecuciones contra los cristianos, Hipatia de Alejandría fue asesinada en un motín popular (un grupo de exaltados asaltó su carruaje, la torturó y la quemó) y sus obras perecieron juntamente con toda la Biblioteca de Alejandría.

    Aunque todos sus escritos se han perdido, existen numerosas referencias a ellos. Su trabajo más extenso fue en álgebra. Además de un comentario sobre la ‘Aritmética de Diofanto’ (considerado como el padre del álgebra), escribió, en ocho libros, el tratado sobre la ‘Geometría de las Cónicas de Apolonio’ (a quien se deben los epiciclos y deferentes para explicar las órbitas irregulares de los planetas). Colaboró con su padre en la revisión, mejora y edición de los ‘Elementos de la Geometría de Euclides’, cuya edición es la que aún se emplea en nuestros días, escribiendo un tratado sobre el mismo.

    Asimismo es autora de un ‘Canon de Astronomía’ dedicándose además a realizar la revisión de las ‘Tablas Astronómicas’ de Claudio Tolomeo, conocidas por su inclusión en el ‘Canon Astronómico’ de Hesiquio. También cartografió diversos cuerpos celestes, confeccionando un planisferio.

    Junto a la filosofía, las matemáticas y la astronomía, se interesó por la mecánica y las tecnologías prácticas. En las ‘Cartas de Sinesio’ están incluidos sus diseños para varios instrumentos, incluyendo un astrolabio plano, que sirve para medir la posición de las estrellas, los planetas y el Sol. Igualmente desarrolló un aparato para la destilación del agua, un hidroscopio para medir la presencia y el nivel del agua y un hidrómetro graduado de latón para determinar el peso específico de los líquidos. Por último, se le atribuye la invención del aerómetro, instrumento que se utiliza para medir las propiedades físicas del aire y otros gases.

    Beatriz Galindo, la primera mujer laica culta.

    Beatriz Galindo nació en Salamanca hacia 1465. Hija de Juan López de Gricio, hidalgo de origen zamorano, no se sabe mucho de su vida hasta su entrada en la corte de la reina Isabel en 1486. Se supone que estudió en Salamanca.

    Pronto demostró su sorprendente capacidad intelectual en gramática y latín. Sus padres pensaron enviar a Beatriz a un convento para que pudiera seguir sus estudios ya que en aquella época las mujeres no tenían otro lugar donde poder estudiar que no fuera en los conventos.

    A sus 16 años ya dominaba el latín, lo que asombraba al claustro de la Universidad de Salamanca, y su fama era conocida en toda la ciudad. Hasta entonces no había sido concebible una mujer culta que no fuera religiosa a la vez. Beatriz será la primera mujer laica culta.

    Su vida cambió radicalmente cuando recibió el llamamiento de la reina Isabel que, interesada en conocerla y en recibir clases de latín, la nombró preceptora de sus hijos. Así comienza la vida de Beatriz Galindo a sus 21 años al lado de la monarca. En principio su única misión era la enseñanza del latín a la reina y a sus hijos, pero después de una continua y estrecha relación con Isabel la Católica esta supo valorar su nivel intelectual y empezó a contar con ella en los proyectos de modernización de la gobernación del reino. La idea era ir reduciendo el poder de la alta nobleza e incorporar la nueva generación de intelectuales profesionales, procedentes de la nobleza media. Se pensaba en universitarios con formación académica en diversas materias que fueran capaces de asumir responsabilidades en la futura política de los Reyes Católicos. Beatriz Galindo formaba parte de la nueva generación de esa nobleza media que rodeaba a los monarcas.

    La reina Isabel necesitaba a Beatriz Galindo para fomentar la cultura a través del conocimiento del latín, al que hasta entonces las mujeres no habían tenido acceso. Sobre todo en el campo de la religión la reina promocionó la intervención de las mujeres de la corte pues el poder político seguía siendo privativo de los hombres. No encontró ninguna otra mujer con el nivel cultural y la formación académica de Beatriz Galindo.

    Junto a su marido Francisco Ramírez, de Madrid, fueron una pareja de total confianza de Isabel y Fernando. Pero cuando en 1501 su cónyuge fallece se asentó definitivamente en la villa madrileña. Gracias a las relaciones de la familia de su marido y al apoyo de la corona pudo contribuir a mejorar el entramado urbano y religioso de la ciudad. 

    Tras la muerte de la reina en 1504, Beatriz Galindo se retiró de la vida pública y se dedicó a promover fundaciones religiosas y conventos en Madrid. Crea el hospital que había planeado con su marido hacía tiempo y reside en la fundación del hospital para ayudar a la gente necesitada y proteger a las mujeres desvalidas. Sin ser religiosa, las actividades de Beatriz fueron el fruto de la política religiosa que la reina Isabel le encomendó y en las que habían colaborado juntas.

    Fue la mujer más culta del siglo XV y principios del XVI. Gracias a su enseñanza, personalidades a nivel europeo como la reina Juana (casada con el archiduque Felipe el Hermoso), Catalina de Aragón (esposa de Enrique VIII de Inglaterra) y María (mujer de Manuel de Portugal) hablaban latín, lo que hoy equivaldría al inglés, además de la propia reina Isabel.

    Esta gran humanista murió en Madrid el 23 de noviembre de 1535 a los 70 años. El sobrenombre de La Latina se conserva en la capital porque da nombre, entre otros, a un distrito, a una famosa y céntrica plaza, a una estación de metro y a un teatro.

    Mencía Calderón, primera adelantada y exploradora española.

    Adelantada del Río de la Plata (un adelantado era un alto dignatario español que llevaba a cabo una empresa pública por mandato de servicio, cuenta y bajo designio real). Nació en Medellín (Badajoz) hacia 1514 y murió en Asunción (Paraguay) en el último cuarto del siglo XVI. Descendía del metellinense Alonso García y su madre fue la noble trujillana Ana de Ocampo. Mencía contrajo matrimonio en 1535 con el viudo Juan de Sanabria, que ya tenía un hijo llamado Diego.

    En 1549 murió en Sevilla Juan de Sanabria, tercer adelantado del Río de la Plata, mientras avituallaba los navíos a fin de socorrer a los asunceños. Aunque Diego Sanabria fue nombrado nuevo adelantado, la familia no tenía recursos para llevar en seis barcos a 100 familias, 250 solteros (hombres y mujeres), y otros 150 solteros, además de fundar dos pueblos: uno, fronterizo con los portugueses y otro en la entrada del Río de la Plata.

    El joven adelantado se quedó en busca de financiación mientras Mencía y sus hijas (María y Mencía y, quizá, una tercera), junto a muchas familias extremeñas, partieron rumbo al Río de la Plata. Al mando de Juan de Salazar, capitán mayor, tesorero de la expedición y fundador de Asunción (15 de agosto de 1537), unas 300 personas –de ellas, 50 o 60 mujeres- zarparon de Sanlúcar el 10 de abril de 1550 en tres barcos: el patache San Miguel, la carabela Asunción y la nao San Juan.

    Pasadas las islas de Cabo Verde, un temporal dispersó las naves. Y cerca del Golfo de Guinea, un pirata abordó al navío el 25 de julio de 1550. 

    En diciembre de 1550, el patache y la carabela llegaron a la isla Santa Catalina (Florianópolis, Brasil), pero la nao nunca apareció. Perdieron los dos barcos cuando se trasladaban a una bahía más resguardada. En 1551 se celebraron varias bodas como la de María Sanabria con el capitán Hernando de Trejo y, para finales de 1552, según el historiador Gandía, nació el primer hijo de la pareja.

    Por remediar la hambruna, en junio de 1553 arribaron en un bergantín hasta la isla portuguesa de San Vicente (± 600 kilómetros al norte), pero el gobernador Sousa los retuvo durante casi dos años, pues se oponía a los asentamientos fronterizos con su capitanía.

    Mencía quedó desposeída de sus derechos de adelantada al conocerse el desventurado final de Diego Sanabria: había salido de Sevilla en 1552, naufragó en el norte de Venezuela y su rastro se perdió tras adentrarse en la Amazonía.

    Cuando el gobernador autorizó la salida de los españoles, estos se dividieron en dos grupos. En abril de 1555 partieron camino de Asunción Juan de Salazar, su esposa Isabel Contreras e hijas, gentes de oficios y algunos portugueses liderados por los Goes, que llevaban reses bovinas a Asunción. Llegaron en octubre de 1555.

    Doña Mencía, sus hijas, Trejo y el resto de los expedicionarios navegaron al sur para fundar San Francisco. Abandonaron el fuerte después del ataque de los carios, y, en el otoño de 1555, iniciaron la larga marcha hacia Paraguay, atravesando selvas, montañas y ríos. En mayo de 1556, unas 50 personas entraron en Asunción; la mitad, mujeres.

    Martínez de Irala, gobernador de Asunción, repartió encomiendas y privilegios a doña Mencía y a su familia. Aunque no se ha encontrado su testamento, parece que murió anciana.

    De Mencía Calderón no existe ningún retrato físico, ni hay monumento en Asunción que recuerde la llegada de las mujeres que ella comandó. El itinerario de su viaje de seis años desde que partieron de la Península da la dimensión de aquella aventura singular.”

    Coletta Hondius, primera cartógrafa.

    Colette van den Keere, o Colette Hondius después de su matrimonio, fue una grabadora holandesa que nació en Gante, Países Bajos, alrededor de 1568. Era hija del artista Hendrik van den Keere, llamado Henry de Tour. Hermana de Pieter van den Keere, se casó con su maestro, el cartógrafo Jodocus Hondius en 1587. Se le atribuye un retrato póstumo de su marido.

    La familia de Colette, refugiados protestantes, se mudó a Londres entre 1584 y 1593 y regresó a Ámsterdam en 1595 definitivamente.

    Colette van den Keere se casó con Jodocus Hondius en la capital inglesa el 11 de abril de 1587 y dio a luz a sus hijos también cartógrafos, Jodocus Hondius el Joven y Hendrik Hondius el Joven, pero también a niñas que se casaron con otros cartógrafos, como Johannes Janssonius. 

    Su marido regresó en 1593 a Ámsterdam, estableció un taller de grabado y una biblioteca y creó un comercio de producción de globos y los primeros grandes mapas del mundo. En 1604, adquirió las planchas del atlas de Mercator y las completó para volver a publicarlas en 1606. El Atlas lo llamó desde entonces el Atlas Mercator-Hondius.

    Al enviudar de Jodocus Hondius, Colette Hondius retomó su negocio poco después de la muerte de este en 1612, antes de transferir la responsabilidad de la compañía a sus hijos Jodocus Junior alrededor de 1621. y Henrik. 

    En su haber se incluye la creación de un retrato en honor a su marido, un año después de su fallecimiento, una imagen en la que está acompañado por el cartógrafo flamenco Gerard Mercator. Ambos fueron dos eminentes cartógrafos de los siglos XVI y XVII. Mercator todavía es reconocido hoy por su proyección rectangular del mapa del mundo que se usa en muchas aulas de geografía. El grabado está impreso para la serie del atlas de Mercator-Hondius del 1619 y fue publicado en Ámsterdam por Henricus Hondius sobre 1623.

    Coletta Hondius es la primera mujer que abrió la contribución femenina al mundo de la cartografía, de la que se conmemoraron 400 años en 2015. Existe un gran vacío de información sobre el papel de la mujer en la geografía y en particular en la historia de la cartografía. Se trata, pues, de una contribución oculta como ocurre en otras áreas del saber científico. 

    Su aportación al conocimiento del mundo a través de la geografía, como otras científicas, cartógrafas y exploradoras, ha sido ensombrecida por los condicionamientos sociales al igual que en tantas otras disciplinas a lo largo de la historia. Coletta murió en 1629.

    Jeanne Baret, botánica y primera mujer en dar la vuelta al mundo.

    Jeanne Baret (27 de julio de 1740 - 5 de agosto de 1807) fue miembro de la expedición de Louis Antoine de Bougainville en los barcos ‘La Boudeuse’ y ‘Étoile’ en 1766–1769. Baret es reconocida como la primera mujer que ha completado un viaje de circunnavegación del mundo. 

    Jeanne Baret se unió a la expedición disfrazada de hombre haciéndose llamar Jean Baret. Se alistó como ayudante de cámara y asistente del naturalista de la expedición, Philibert Commerçon, poco antes de que los barcos de Bougainville partieran desde Francia. Según el relato de Bougainville, Baret era una botánica experta.

    Uno de los misterios de la vida de Baret es cómo obtuvo al menos los rudimentos de una educación, ya que su firma en documentos legales posteriores demuestra que ella no era analfabeta. Uno de sus biógrafos, Glynis Ridley, sugiere que su madre podría haber sido de extracción hugonota, un grupo que tenía una tradición más alta de alfabetización que la que era típica de las clases campesinas de la época. En algún momento entre 1760 y 1764, Baret se convirtió en empleada doméstica de Commerson. Poco después, ambos se mudaron a París en donde ella continuó como su ama de llaves. 

    En 1765, Commerson fue invitado a unirse a la expedición de Bougainville. En algún momento se concibió la idea de Baret disfrazándose de hombre para acompañarle. Así lo hicieron en el puerto de Rochefort a fines de diciembre de 1766. Fueron asignados a navegar en la nave comercial ‘Étoile’, en una cabina grande del barco lo que le permitió a Baret mucha más privacidad. 

    Los relatos que sobreviven de la expedición difieren en el momento en que se descubrió por primera vez el género de Baret. Según Bougainville, los rumores de que era una mujer habían circulado durante algún tiempo pero su género no se confirmó finalmente hasta que la expedición llegó a Tahití en abril de 1768. Tan pronto como ella y Commerson aterrizaron en la costa, Baret se vio inmediatamente rodeada por los tahitianos que sospecharon que era una mujer. Bougainville grabó este incidente en su diario algunas semanas después de que sucediera cuando tuvo la oportunidad de visitar el ‘Étoile’ para entrevistar a Baret personalmente. 

    No hay registro exacto de cuándo Baret llegó a Francia completando así su viaje de circunnavegación. Lo más probable es que fuera en algún momento de 1775. En 1785 el Ministerio de Marina le otorgó una pensión de 200 libras al año lo que indica el gran respeto con el que fue considerada.

    Y es que Jeanne Barré, por medio de un disfraz, había protagonizado la hazaña de circunnavegar el mundo en uno de los barcos comandados por Bougainville siendo la ayudante de Commerson, médico y botánico. Murió en Saint-Aulaye el 5 de agosto de 1807 a la edad de 67 años. 

    Commerson dio a muchas de las plantas que recolectó los nombres de amigos y conocidos. Uno de ellos, un arbusto alto con hojas verde oscuro y flores blancas que encontró en Madagascar, lo llamó Baretia bonafidia. Mientras que más de setenta especies son nombradas en honor de Commerson, solo una, Solanum baretiae, honra a Baret. 

    El Jardín Botánico de Nueva York incluye un espécimen de planta, atribuido a Commerson, pero se cree que Baret lo recolectó con él en su herbario. 

    La biografía de 2010 de Baret por Glynis Ridley popularizó a esta mujer y ayudó a anular algunos de los viejos conceptos erróneos sobre su vida. 

    María Sibylla Merian, iniciadora de la entomología moderna. 

    María Sibylla Merian (Fráncfort, 2 de abril de 1647-Ámsterdam, 13 de enero de 1717) fue una naturalista, exploradora y pintora alemana, casada con el pintor suizo Johann Andreas Graff, y madre de las también conocidas pintoras de láminas botánicas Johanna Helena Herolt y Dorothea Maria Graff.

    Aunque ignorada durante mucho tiempo, es considerada como una de las más importantes iniciadoras de la entomología moderna gracias a sus detalladas observaciones y descripciones, con ilustraciones propias, de la metamorfosis de las mariposas. La especie Catasticta sibyllae, lepidóptera de Panamá, lleva su nombre en honor a la aportación de María Sibylla Merian para la entomología neotropical.

    Fue hija de Matthäus Merian el viejo, grabador en talla dulce y editor que se hizo relativamente famoso gracias a las ediciones de ‘Teatro Europeo’ (Theatrum Europaeum) y ‘Topografías’ (Topographien). Murió cuando María Sibylla tenía tres años. A los trece años María ya pintaba sus primeras imágenes de insectos y de plantas a partir de modelos que capturaba ella misma.

    María se preguntaba cómo podían surgir las más bellas mariposas de las orugas. Estudió la metamorfosis, los detalles de la crisálida y las plantas de las que se alimentan las orugas. Ilustró así todos los estadios del desarrollo en su libreta de bocetos.

    Esta libreta es la trama de su primer libro, publicado cuando tenía 28 años, en 1675, con el nombre de ‘Nuevo libro de flores’. En esta obra solo se incluyen imágenes de flores, reproducidas de forma muy ingeniosa y detallada. Los dos últimos volúmenes del libro se publicaron en 1677. 

    En 1685 Merian se mudó al castillo de Waltha (Holanda) para vivir en una comuna pietista luterana. El castillo pertenecía a Cornelis van Sommelsdijk, gobernador de Surinam (antigua Guayana Holandesa), lo que le permitió estudiar desde Holanda la fauna y flora tropical sudamericana gracias a los ejemplares que recibía desde allí. Después se instaló en Ámsterdam y allí se puso en contacto con otros naturalistas y con varios propietarios particulares de orangeries (invernaderos) y pajareras.

     

    En 1699, con 52 años, viajó con su hija más joven a Surinam para lo que obtuvo una beca de la ciudad de Ámsterdam. Allí describió todo lo que fue descubriendo sobre la metamorfosis de los insectos tropicales y realizó un gran número de dibujos y acuarelas. En 1701 se contagió de malaria y debió interrumpir su viaje y volver a Holanda.

     

    Sus dibujos y bocetos le sirvieron de base para realizar un trabajo de importancia sobre la fauna y la flora de Surinam. Con la ayuda de varios conciudadanos el editor publicó, después de tres años de trabajo intensivo, la obra más importante de María Sibylla Merian: ‘Metamorfosis de los insectos del Surinam’, en 1705.

     

    Merian, que contaba con una gran reputación de naturalista y artista, murió en 1717 a los 69 años en Ámsterdam. Hacía dos años que debía desplazarse en silla de ruedas tras un ataque de apoplejía.

     

    El trabajo de Merian es considerable. En su época era realmente raro que alguien se interesara en los insectos. La metamorfosis de los animales era casi desconocida. 

     

    Paralelamente a la metamorfosis, María Sibylla Merian describió también muchos otros detalles de la evolución y vida de los insectos. Mostró, por ejemplo, que cada oruga depende de un pequeño número de plantas para su alimentación y que, por lo tanto, los huevos eran puestos cerca de esas plantas. Este trabajo hizo de ella una de las primeras naturalistas que observó realmente los insectos, lo que le permitió descubrir muchos aspectos sobre su desarrollo.

     

    Los dibujos de plantas, serpientes, arañas, iguanas y coleópteros tropicales realizados por su mano son considerados incluso hoy en día como obras de arte y coleccionados por aficionados de todo el mundo. 

     

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