•     0 

    14/01/2018 - 10:25  

    Las medias tintas de los mal llamados 'periodistas o informadores'

    Periodista: 'dícese' de aquella persona que compone, escribe o edita un periódico (de papel o digital).

    Esto es lo que define el diccionario al reseñar la palabra en cuestión, pero la realidad que nos encontramos en nuestra sociedad, hoy por hoy, antaño también, y particularmente en Telde, es que muchos de los llamados a sí mismo periodistas o informadores, no son más que personas que tienen por oficio opinar en periódicos, radios o televisión. Es mucho más difícil escribir y describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual, todo el mundo opina.

    Eso no está mal, opinar, bien respetada sea la libertad de expresión y de información, el problema de algunos “periodistas opinadores” está en las medias tintas, en las medias verdades, las tintas a conveniencia o lo que es lo mismo, “escribir de parte”. De parte de quien pague o de parte de quien gobierne, eso en Telde se da con mucha frecuencia, por suerte no todos.

    Ejemplos haberlos “ahylos”, desde los que se “inventan” las noticias, hasta los que, faltos de objetividad, decencia y escrúpulos, son capaces de posicionarse, siempre del lado del “poder”, de los que gobiernan, da igual la ideología política de quien gobierne, su lado es el Gobierno y su ideología el dinero.

    En palabras de grandes del periodismo, éste es un servicio público donde debe primar la verdad y no los intereses de los políticos, de los empresarios, de los banqueros, de los sindicatos o del que paga, pero ese periodismo es casi imposible de alcanzar, y así la gente generalmente confunde lo que lee en los periódicos con las noticias, con la verdad.

    La información supeditada a la diversión y al entretenimiento, perjudica gravemente a nuestra democracia: conduce además a un periodismo disfuncional que no informa a la gente. Y si la gente no está informada, no puede pedir cuentas a quien gobierne si se convierte en incompetente, arbitrario, tirano, corrupto o en ambas cosas.

    Aunque el periodista no sea objetivo, sí deberían serlo sus métodos, porque las noticias son un material complejo y resbaladizo, dejando claro que el rumor, la mentira, el escribir de parte y las medias tintas, es enemigo mortal del periodismo, de la información veraz, objetiva y de la verdad, incluso en aquellos casos en los que, más o menos, acaba haciéndose realidad, pero, ya se sabe, que una vez descubierto el negocio de la información, la verdad dejó de ser importante para el supuesto periodista que, en vez de servir para evitar el triunfo definitivo del oro, la insolencia y la corrupción, por lo general, ayuda a consolidarlo.

    El periodismo no es un circo para exhibirse, sino un lugar para pensar, para crear, para ayudar al ser humano en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta. Desde luego que los periodistas deben criticar, pero no están en el derecho de azotar a nadie, ni de “maquillar” la verdad para servir a sus intereses o a los de aquellos que pagan.

    Lo que ves es noticia. Lo que sabes es contexto. Lo que sientes es opinión.  El periodista o informador debería servir la noticia como el café: endulzándolo lo justo y no estropeándolo con mala leche.

    La prensa es la artillería de la libertad, aunque últimamente, para algunos, la libertad de prensa está garantizada sólo para aquellos que poseen un periódico, digital o de papel.

    Lo expresado en estas líneas no es una “posverdad”, no es un ejercicio de “aprovechamiento” del trabajo de los demás, ya sea redacción o radio despachada desde un Mostrador, para, con medias tintas o medias verdades, interpretar y atacar a toda aquella persona que ponga en peligro los intereses de quien gobierna o de quien me infunda más simpatías, NO, simplemente expresamos una opinión, un sentimiento.

    Comentar

Publicidad

Publicidad

Aviso Legal  |  Publicidad  |  Condiciones de uso  |   Copyright 2017 Telde a Diario