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    10/01/2018 - 08:28  

    El comentario a diario, martes 9 de enero, Ezequiel López

    Todavía estamos con esa frase tan familiar de que tenemos memoria de pez. Osea que lo que nos hacen mal y, además, no cumpliendo con lo que han prometido en campaña electoral, somos capaces de olvidarnos o al menos prestarnos al despiste...

    El año empieza con una cantidad importante de tareas en los diferentes municipios, obras, asfaltos, empleos, creo que se nos presenta bastante entusiasta para afrontar lo que se nos avecina. Los ayuntamientos que quieran demostrar que están en la tarea no tienen disculpas, los que han demostrado no tener mucha capacidad o son pocos a trabajar, tienen que ponerse las pilas, pero no de las normales, las alcalinas, aquellas que una vez nos dijeron en la tele que nunca paraban, más o menos.

    Este año bien lo saben, los alcaldes y alcaldesas, que los concejales o concejalas gandules o gandulas, solo valdrán para ralentizar proyectos y crear problemas. Este año preelectoral todo lo que luce no será oro, el personal ya no es tan pesebril, existe, por fortuna ya, cierta independencia para que cada ciudadano tenga su propia valoración de, quien es quien, en cada municipio. Ya, ya no me voy a engañar yo mismo y pensar que mis vecinos ya son unos electores inteligentes y prácticos a la hora de ir a votar, ¡esa suerte no es la de todos!, las cosas aún funcionan con cierto atrasillo, todavía estamos con esa frase tan familiar de que tenemos memoria de pez, ósea que lo que nos hacen mal y además, no cumpliendo con lo que han prometido en campaña electoral, somos capaces de olvidarnos o al menos prestarnos al despiste, que lo pueden hacer posible con una fiesta organizada en el barrio o plaza, que nos hagan pasar unos días buenos o con ese asfalto del remedio para salir al paso, cuando tocaba arreglar la carretera con todas las de la ley.

    Pero no tienen, ellos la culpa, los políticos, somos nosotros los que les tenemos muy mal acostumbrados y eso ha hecho que hoy estén en los ayuntamientos, cabildos y gobiernos, cada trozo que no tengo que nombrar a nadie, ¡pues para dar con ellos si somos listos como el demonio!, pero al final los queremos, son los políticos que tenemos.

    Debemos de ser este año que queda para las próximas elecciones del 2019, mas cañeros, tenemos que forzarnos un poco más, no podemos dejar que sus boberías, sus experimentos, sigan campando a sus anchas cuando realmente no benefician a nadie, no es útil al interés general, habría que hacerles saber que esos logros de reuniones con Periquito o Antoñito, dueños o directores gerentes, las tienen por sus cargos e intereses compartidos, y en muchos casos los planteamientos que logran hacer público con sus altavoces de turnos, no le hubiesen hecho caso ni su familiares, ¡las cosas como son!, miren, un ejemplo, un lugar que existe en Jinámar, limítrofe con la capital, ese lugar de recreo, con mesas y sillas de cemento, baños y lugar de barbacoas, que tienen a la buena de Dios, no se les ha ocurrido potenciarlo y mimarlo para que sea el gran encuentro de vecinos del municipio en un entorno ideal, entre la naturaleza y lo urbano y que, además, sin necesidad de complicarnos para llegar y aparcar, pues ahora toca, sin tener la casa barrida, que no digo que sea mala idea, vender un nuevo espacio en el entorno de Calasio, pero con los pies en el suelo, tenemos y debemos de mirar lo que hay a nuestro alrededor y aprender que una vez se tenga cuidado y consolidado algo bueno, provechoso y digno, entonces valla usted en busca de otra alternativa ¡carajo!.

    Y así podemos seguir enumerando algunos lugares más, hoy hablamos de la zona de recreo de Jinámar, pero que en otros municipios pueden tener otros nombres, por ejemplo se me viene a la cabeza la zona de recreo El Calero en San Mateo, que no ha contado con el apoyo de esta corporación actual para nada, la de Antonio Ortega, el hombre que le gusta viajar a Tenerife con la radio, parece que lo que desea es que se aburran y no valla nadie por allí, así actúan algunos políticos lumbreras, edifican rascacielos a su alrededor con muchos dineros, públicos siempre, y mientras, las plazas públicas sin baños. En fin.

    Bueno lo cierto es que existe un año muy oportuno para que los máximos mandatarios se encaminen para terminar un mandato con decencia y con reconocimiento público y que aquellos concejales, hombres y mujeres, se den cuenta ahora, que si se despistan por engreídos o ignorantes de su gestión, se pueden quedar fuera de listas, con lo bien que ha vivido del presupuesto público, que aprovechen con decencia y trabajen como no la han hecho para que al menos justifiquen lo que ya han ganado muy bien sin hacer, si no nada, casi nada para lo cobrado o no pierdan el tiempo en inventos insulsos y gestionen los recursos que llegan con la máxima responsabilidad.

    Si quieren no se aburrirán y además podrán hacer algo útil y además con el sello auténtico del interés general. ¡Bienvenido año preelectoral! 

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