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    11/01/2018 - 10:04  

    El comentario a diario, miércoles 10 de enero, Ezequiel López

    Funcionarios que llegan sí o sí pasadas las nueve de la mañana y salen un poco antes del horario establecido. Además de tener su tiempo reservado para los cafés en cafeterías y desayunos duraderos, esta especie aún sigue sobreviviendo

    El cooperativismo funcionarial, en algunos órdenes es muy perjudicial para la ciudadanía, ejemplos, haberlos, haylos. Telde aunque no se haga público con nombres y apellidos, sufre en algún que otro Servicio esos vaivenes por mor de luchas de poder entre el funcionario y el gobierno. Ya en esta legislatura se han vivido algunos capítulos que se han medio cerrado con expedientes y sanciones, algunas se han podido quedar a favor del Consistorio y otras han sido ganadas por los afectados. En la mayoría de la veces, estos casos cuando ven la luz es ya en su culminación, ósea, expedientes camino a órganos superiores o resoluciones judiciales, mientras una cosa y otra se hace pública, la sangre que corre en el interior del Servicio la paga siempre el ciudadano, en algunas pocas ocasiones los propios funcionarios.

    Extirpar este mal es muy peligroso si no se hace con todas las consecuencias, pues se juega con cárcel o despidos. Telde, el Ayuntamiento, tiene algunos ejemplos, también es verdad que echar a un funcionario a la calle es muy complicado, a veces por ese llamado cooperativismo o por las leyes existentes que casi los mantienen en el puesto en perpetuidad, aunque puedan sufrir algunos arrestos incluyendo los de empleo y sueldo.

    El Consistorio teldense, seguro que no sólo pasará aquí, tiene muchos casos que se han dado, ¡digo se han dado, creyendo yo, que ya no se dan!, al igual que en otros ayuntamientos, con mayor o menor publicidad.

    Funcionarios que llegan sí o sí pasadas las nueve de la mañana y salen un poco antes del horario establecido, además de tener su tiempo reservado para los cafés en cafeterías y desayunos duraderos, esta especie aún sigue sobreviviendo, aunque sea a duras penas, existen algunos muy escurridizos que se niegan a desaparecer, aunque los políticos de turno los miren con mala cara. Los hay que no llegan al extremo anterior pero, están viviendo muy bien después que se fue del gobierno Gregorio Viera, pues su sucesor no ha puesto ese empeño de intentar que, llegara al Consistorio la responsabilidad de ser conscientes más de uno y de dos y de tres, que cobran por trabajar un número de horas semanales y que no tienen más privilegios que los que ya cuentan, trabajar en una empresa que le paga siempre antes de final de mes, que les respeta como nadie los llamados días de asuntos propios y que es de vergüenza conseguir no lograr producir por las horas que cobran.

    Gregorio, en el tiempo que estuvo, arriesgó excesivamente para conseguir que los trabajadores viciados, que no son otros que los que no dan un palo al agua, pero que no contentos con eso, también ejercen de paseantes durante la mayoría del tiempo que debieran estar trabajando y aunque pueda escandalizar, es un número considerable el que aún existe y que Gregorio no se cortaba un pelo en decirles que tenían que estar en su puesto de trabajo, hecho que podía gustar más o menos, y no en la cafetería o de cháchara en otros departamentos, ¡era un atrevido! y los otros, siguen siendo unos caras duras. Los trabajadores aludidos del Ayuntamiento de Telde estaban ellos acojonados por la puesta en marcha de la maquinaria de las huellas, algunos llegaron hasta reventar los aparatos antes de ponerse en funcionamiento.

    La culpa no es del todo de esos gamberros vividores de lo público, que no siempre son sólo los políticos, es también de los inmediatos responsables de sus departamentos, no voy a culpar ni a los políticos de esas concejalías donde el funcionario vive a sus anchas, pues creo que el político está para trabajar en otras cuestiones, no de vigilantes de los trabajadores. Pero claro, si el que me tiene que llamar la atención, viene a trabajar cuando le da la gana, entra a la hora que quiere, y si lo necesitan y no está en su puesto de trabajo hay que llevarle la documentación a su casa, no creo que estén autorizados para llamar mucho la atención a los irresponsables que viven como marqueses no dando un palo al agua.

    En la actualidad un Ayuntamiento como el de Telde, que carece, según nos dicen los entendidos, de personal cualificado necesario, están de nuevo viviendo una luna de miel laboral, y aquí hago el hincapié justo y necesario, ¡siéntanse aludidos en este comentario aquellos funcionarios que ejercen y consienten, el resto sigan en la senda de la laboriosidad que conlleva sacar adelante una Administración pública jodida y que con estos mimbres existentes entre sus componentes en el terreno laboral y político, poco o ningún cesto bueno se puede sacar.

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