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    06/04/2018 - 08:11  

    El comentario a diario, jueves 05 de abril, Ezequiel López

    Por las circunstancias que todos ya conocemos, las cosas en el mundo se torcieron y empezó a hacerse presente las inestabilidades en los países que eran competidores con nosotros, como destinos principales turísticos, como Egipto, Grecia y Turquía, pri ...

    No vean en este comentario el más mínimo atisbo de deseo de que, las cosas nos puedan ir peor, sobre todo para la clase media, media baja. Una clase que hasta el comienzo del atraco del Gobierno nacional en complicidad con la banca, nos hiciera en la llamada crisis, eran los que daban vida legal a la economía del día a día en este país. Una clase media que estaba para freír un huevo y planchar el traje de bodas, ósea que nos utilizaban para cualquier descosio del país.

    Recordamos aquellos años cuando los problemas bélicos aún no eran persistentes ni continuados en el mundo y eso hacía que nuestro motor económico, el turismo, pasara por momentos complicados, sobre todo en las fechas donde este sector no contaba con una mayor afluencia, como en las fechas estivales. El sector turístico estaba respondiendo a un nivel extraordinario, sus plantillas estaban sobradas, se cumplía con los derechos básicos de los trabajadores del sector, éramos ricos. Hubieron unos veranos donde el sector necesitaba de la presencia de esa clase, existente, esa clase media para cubrir el vacío que nos hacia el turismo internacional eligiendo otros destinos. En esos veranos estuvimos llevándoles nuestros ahorros, y nuestro disfrute, a los alojamientos de nuestros sures. Les hicimos las cajas que no tenían previstos por mor de esos movimientos competitivos que estaban vivitos y coleando en esos momentos. Los llamados “rusos”, ósea, nosotros, así nos hacíamos llamar, estuvimos a la altura, decidimos arrimar el hombro y nos fuimos todos par sur, hoteles y apartamentos se convirtieron en nuestros hogares durante unos meses en esos años cuando la clase media existía. Vino la crisis, partió en dos a la clase media, dejó algo de existencia a la clase media baja y poco más que contar, del resto de la historia hasta ahora, de las clases, solo se oyen hablar de las que se dan en los institutos y academias, del resto poco o nada podemos decir ahora mismo.

    Fue aquella, una época donde todos hicimos una piña con nuestra principal industria, el turismo. Por las circunstancias que todos ya conocemos, las cosas en el mundo se torcieron y empezó a hacerse presente las inestabilidades en los países que eran competidores con nosotros, como destinos principales turísticos, como Egipto, Grecia y Turquía, principalmente, haciendo que nos beneficiáramos de sus desgracias, y reconociendo, que era, un turismo, el que llegaba, prestado, se empezó hablar de aprovechar e intentar corregir errores, errores que siempre que el sector estaba jodido se decía que se iban a corregir, errores que se corrigen muy lentamente y otros se dejan y se quedan en el intento, pues la demanda manda. Y así se escribe nuestra historia, nos guste más o menos.

    Hoy, en la actualidad, después de que el sector turístico aprovechara que el Guiniguada pasaba por el Teatro Pérez Galdós, cuando la crisis comenzó y hasta la fecha, existiendo cierta obnubilación de la recuperación, por parte de la parte empresarial, sobre todo estos últimos años, marcando record de llegadas turísticas. La crisis llegó al sector y les valió para esos recortes de puestos de trabajo y salarial. Tanto ha sido el movimiento positivo en el sector, para el empresariado, que algunos han aparcado las mejoras y han puesto en marcha alguna que otra chapuza y así poder aprovechar la marea y echar su red correspondiente en el mercado sacando sus buenos resultados económicos.

    El alza de los precios de estancia en nuestro archipiélago ha sido de consideración, el aumento de trabajadores en las empresas turísticas, no ha sido el que consideran que ha debido de ser, en correspondencia con el número de llegadas turística a los diferentes aeropuertos canarios. La noticia última es que la recuperación de Egipto y Turquía, hará bajar un 20 por ciento las reservas para el verano que viene. Ante este recado, no serán pocos los que se les puede escapar aquello de, “a llorar a la marea”, o “quien come la carne, que se chupe el hueso”, sin acritud, no se subleven. Ustedes al menos han podido ver cómo han subido sus ingresos, como se han recuperado de esa llamada crisis y hasta han contado con una mano, con los dos pies y hasta con el cuerpo completo de las administraciones para sobrellevar ese bajón, que según los sindicatos, aprovecharon muy bien para sus cuentas de resultados.

    Seriamos unos descabezados si nos fuéramos a alegrar de que las cosas vayan mal en el motor económico de nuestra tierra, pero no nos pueden reprimir de mostrar nuestra disconformidad como han respondido al sector laboral, al empleo que se necesita en el sector, sí o sí. Esto que viene es un simple bajón que apenas notarán, seguro que los pocos miembros de ese sector privilegiado, que queda de la castigada clase media, les responderán y les subsanarán esa supuesta pérdida del 20 por ciento, ¡apúntenlo!

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