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    10/10/2018 - 16:10  

    Los que nacen burro del cielo les cae la albarda

    El comentario diario, Ezequiel López en El Mostrador

    Yo no quiero ser más papista que el Papa, existen unos derechos y unos deberes que todos debemos  tener conocimiento, no digo que nos lo aprendamos de memoria, pero si aquellos casos básicos. La Sociedad en líneas generales está viviendo momentos convulsos en nuestro sistema. Un país democrático como el español está en proceso de consolidación, aunque muchos se jacten de decirnos que ya somos adultos y que es muy difícil hacernos cambiar a algún otro estado más perjudicial para los ciudadanos. Yo soy de los que pienso que aún estamos a algunos miles de kilómetros para llegar a ser democráticos convencidos.

    Los mimbres con los que nos manejamos no son todos los adecuados para conseguir que nos sintamos del todo seguros y convencidos de que este sistema, entre los peores, es el mejor. La Democracia hay que mimarla, hay que seguir apostando por ello aunque nos den malas tardes. Los síntomas están claros, y uno de ellos es de permanente prevalencia, el yo soy el auténtico, del resto, mejor no hablen. Así no ayudamos ni  levantamos definitivamente el muro que nos pueda alejar de otros vicios menos aconsejables que el democrático. Debemos, tenemos que saber y tener por bandera, que en un sistema democrático cualquier cosa es debatible, nos guste más o menos, que nadie tiene la verdad en exclusiva, que siempre las cosas no son como las vemos, existen otros puntos de vista que debemos de apreciar.

    El sistema nos permite tener muy claro que lo de los súper hombres o súper mujeres solo en películas americanas y poco más.

    El sistema, en su crecimiento, en su empoderamiento, pasa por diferentes etapas, y son varias las generaciones las que tendrán que ir viviéndolo para llegar a un estado donde lo importante sea respetar el orden a través de lo que nos dice las leyes, unas leyes adaptadas al propio sistema y a los tiempos que corren. Posiblemente  esta explicación puede quedar muy bien dada y documentada por un Sociólogo, un historiador o algunos estudiosos políticos actuales. Lo cierto es que la situación actual no es la más apropiada para dar por completo y cerrado el proceso democratizador del país, pues todavía arrastramos muchos complejo y paginas incompletas que se tendrán que escribir aunque no nos guste sus contenidos.

    Llegan unas fechas donde nos dibujamos ante una sociedad con muchas carencias para saber que debemos hacer para elegir a nuestros representantes políticos. La educación la ponemos como la primera arma que debieran poseer todo aquel ciudadano que tuviera la posibilidad de quitar o poner gobernantes en instituciones. No pretendo que llevemos nuestro máster ni que sea obligatorio acercarse con el título Universitario ni el certificado de estudios bajo el brazo a las urnas, pero no se tardará en conocer formulas que en el periodo electoral no puedan pulular a sus anchas, en tiempo prudencial, 5 ó 6 meses antes, ningún medio que conlleve práctica fraudulenta y que pueda confundir al electorado a la hora de tomar una decisión cuando se vaya a votar, esto no tiene nada que ver con coartar la libertad de expresión.

    Estamos permitiendo que nuestra gente llegue fácilmente a la duda sin que aquellos que tienen los medios lo puedan remediar o guiarles hasta donde puedan obtener una mayor veraz información. Últimamente nos estamos acostumbrando a los asesinatos de imagen con total impunidad y por aquí no pasa nada. Nos estamos convirtiendo en cómplices a la fuerza de una serie de desaprensivos que a la misma vez que intoxican con calumnias, sencilla y llanamente, también involucran a personas con escasos conocimientos de la legalidad vigente básica. Básico es saber que cuando alguien es sospechoso de estar perdido o haberse ido del lugar donde debe estar habitualmente, la denuncia, en caso de Telde, se debe formular al cuerpo Nacional de Policía, osea, a la Policía Nacional.

    Cuando eso ocurre no se crean que la policía se pone a caminar montaña arriba y abajo a buscar al denunciado, no, así no funciona. Toda denuncia se examina con  las diligencias pertinentes, por ejemplo saber con quien vivía, si su convivencia era normal, si es frecuente su abandono del lugar, si estaba medicándose, si existían amenazas de terceros, y un sinfín de cuestiones que por obligación deben conocer los efectivos antes de tomar cualquier determinación, por saber, deben conocer cuál es su estado económico en los bancos, ¡por ejemplo!

    Es una pena que si estas normas básicas las conocemos los que nos dedicamos a esto no se la hagamos saber a las personas afectadas emocionalmente, para que, si se puede, no se precipiten a hacer juicios de valor, declaraciones, sin caer en equivocaciones que solo servirán para alegrar a algunos que están constantemente metidos en la carroñería y que nunca estarán al lado de la información seria y responsable.

    Peor nos lo pone algunos compañeros que a cualquier precio recogen de ellos ese material informativo que le es útil en ese momento, ignorando que a veces es preferible, en cualquier profesión, comerse un bocadillo de mantequilla antes que aceptar uno de jamón pata negra si el pago significa da por bueno en la profesión  "que aquí todo vale".

    Yo espero que esto no llegue a la situación de bancarrota, yo espero y deseo que hagamos todos un esfuerzo, que mientras nos hagamos adultos y las nuevas generaciones puedan suplirnos cuando les toque sea con la tranquilidad de saber quiénes son aquellos que alimentan y se alimentan de los desprecios informativos, y también sepan identificar a aquellos otros que nos dedicamos como mínimo a no mentir y a no tergiversad la información que nos llega.

    La Democracia nos ha dado momentos muy importantes en nuestras vidas y momentos confusos, motivados por esos llamados en el cuerpo humano estirones del crecimiento, que a veces nos duele y hasta nos tenemos que tratar, pues este sistema, el democrático, como la vida misma, solo una cuestión en el símil y que es vital, mientras eso ocurre, no nos pongamos en manos de falsos traumatólogos y cuidémonos de los mercenarios de la información.

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