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    08/11/2018 - 21:52  

    'Las hordas populistas'

    Con la Pluma del Faycan, articulo de opinión de Gregorio Viera Vega para El Mostrador de Ezequiel López.

    La estela del odio ciego que recorre varios continentes, van marcando los discursos xenófobos y homófobos de personas, grupos o naciones que nos hacen presagiar que son “Malos tiempos para la lírica”, y que con tanta razón en los años ochenta lo cantaba el grupo musical Golpes Bajos. Los populismos o los nacionalismos, entendido este último, como la hegemonía  de unos frente a otros, por la raza, la etnia, la cultura, el color, el idioma, la creencia, la ideología o la identidad o expresión de género, cultivan un odio perverso que difícilmente encuentra muralla, a no ser, que quienes defendemos los Derechos Humanos, la diversidad humana, la democracia,  hagamos de contención a las hordas populistas que recorren de norte a sur todos los territorios del planeta.

    Las conquistas que los colectivos lgtbi hemos alcanzado se ven amenazadas por quienes ven en la inclusión y la diversidad, debilidad, creen que la única forma de avanzar es la lealtad ciega a la idea de supremacía de una raza sobre otras. Se trata de construir todos juntos desde la diversidad como pueblo, que de seguro será la fortaleza de cualquier país que no se cierra a los cambios sociales, políticos y sobre todo de reconocimiento a las libertades públicas, al respecto a lo distinto. Los populistas no se pueden arrogar el derecho a representarnos a todas y todos si nuestros derechos se ven mermados, vilipendiados, asaltados y en algunos países con penas de cárcel o muerte porque dan rienda suelta a las hordas populistas, permitiendo el aplicarse la justicia por su mano.

    Las amenazas desde los estrados de la ultra derecha europea, americana o africana, ponen de manifiesto que debemos estar vigilantes con quienes dicen en nuestro entorno que son una derecha racional y civilizada, que no han dudado en elevar el listón para restringir los derechos de las mujeres con el aborto, queriéndonos retrotraer al 85, o contraprogramando el 25 de noviembre Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres.  Hay que luchar por la libertad frente a la tiranía de los populistas y nacionalistas. La libertad para desarrollarnos como seres libres, donde la libertad de creencia, de ideología, de orientación e identidad se preserven y asegurarnos de que nada infrinja esos derechos.

    No podemos permitir que el odio y el miedo nos vuelva a encerrar por ser distintos o distintas, no debemos consentir que nos avasallen en nombre de un Dios o de la supremacía de la raza, de su raza. Debemos luchar con los valores comunes y la dignidad como defensa de los Derechos Humanos a la diversidad e inclusión, que eviten el discurso del miedo. Hay que parar la hostilidad de muchos gobiernos que inducen a sus ciudadanos y ciudadanas a una persecución al diferente, a la discriminación y violación de derechos sistemáticamente y donde prevalece un mutismo absoluto de la persecución que se hace a su población que no esté dentro de los cánones de  “normalidad” de la mayoría social, heterosexual y patriarcal.

    Todo avance en la “ideología de género” una etiqueta utilizada por el Vaticano desde el comienzo de la década de 2000 para oponerse al movimiento feminista, LGBTI y a las luchas que estos movimientos han producido y siguen produciendo, es contestada precisamente por los populistas y nacionalistas argumentando la denigración de las personas y la perversión de lo que se considera natural y habitual, es un discurso que tiene la intención de reafirmar  la visión esencialista de los hombres, el hecho de que las mujeres no tienen “por naturaleza” el mismo lugar en el mundo que ellos,  o como tampoco las personas homosexuales, bisexuales, trans e intersexuales deben ser consideradas iguales a las personas heterosexuales.

    Si las personas demócratas no paramos el avance de populistas y nacionalistas estaremos sentenciando los Derechos Humanos de todas las personas, porque ¿quien o quienes se atreven a afirmar que si ahora vienen a por nosotros y nosotras no vendrán mañana por ti?, porque no seas de su color, hables su mismo idioma o no reces al mismo Dios. Las hordas populistas han venido para quedarse y en nuestra mano está evitarlo.., con la pluma del Faycan.

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