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    25/03/2019 - 23:29  

    'Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel'

    El comentario a diario, Ezequiel López en El Mostrador.

    Ya lo advertía yo la semana pasada, los fines de semanas iban a ser muy moviditos. Éste que hemos dejado, ha sido de entre otros, el del recién llegado “el gran Isaías”.

    A ver, por un lado tenemos a Pedro Sánchez y su muerto preferido, Francisco Franco, que parece que a ese no lo sacan de la tumba ni con un arsenal de goma dos, ¡a otro con ese muerto!, el Abascal dejándonos tener una pistola por si nos mosquea el vecino, y así terminar pronto la discusión de quien tiene que cerrar la puerta de la azotea, y lo espectacular el regreso del ejemplarizante, yerno deseado, el hijo preferido o el cuñado aceptado. El Pablo como si no nos acordáramos que nos la quiso meter con el sueldo para todos de 600 euros, ahora llega con otra, con otra más grande, pero esta vez en mejores condiciones, como padre y con un chalecito de unos 600 mil euros que el pobre paga 900 euros de hipoteca todos los meses.

    Ahora llega este buen hombre con otra tentación que no deja de sorprender, ahora nos quiere dar 1200 euros de una sola paga a todos los españoles si llega a ser el presidente, con dos narices. ¿Qué cómo lo va hacer?, desde luego hombres y mujeres de poca fe, Pablo, el gran Pablo, primo hermano del gran Isaías, va a recuperar los 60 mil millones que se le dio a la banca y nos lo va a devolver a nosotros, a los ciudadanos. Un fin de semana de locos. Debieran estar prohibidos o este tipo de programas donde se hacen todas las declaraciones de intenciones políticas, debieran de ser de pago. Si tú quieres ver a Pablo, a Pedro o, a Abacal, que tengas que meterte en una plataforma digital y pagar para ver su contenido, así será menos contaminante.

    Son programas que no van con dos rombos, debieran de tener algún tipo de señal que indique que el contenido puede ser de alto riesgo, puede ser intoxicante para mentes débiles y vulnerables, con difícil recuperación. Estamos en unas elecciones generales donde todo vale. Los que montan las listas no se cortan un pelo en colocar a los que ellos quieren que gane su buen sueldo y les sea obediente mientras les toque vivir de nosotros.

    Antes, hasta no hace mucho, cuatro o seis años atrás, en las listas al Congreso o al Senado, al menos por estos lares, se colocaban a los que presumiblemente arrastraban sus votos, ahora de eso nada. En estos días atrás estamos asistiendo a unas listas de los partidos Nacionales, que han colocado a presumibles diputados y senadores que si le conocen en el edificio donde viven es para tirar voladores, no ha habido elección con tan alto grado de despropósito hacia el electorado que en estas elecciones generales que vamos a vivir, podríamos hablar de los candidatos y de su desconocimiento entre el populacho, pero no es nuestro cometido, solo destacar que no tienen el reconocimiento que se les presupone para estar en esos puestos de salida.

    Sin embargo no ocurre lo mismo en las listas nacionalistas, Nueva Canarias repite con su candidato, Pedro Quevedo y suma a su lista para ganar votos a sus alcaldes, aunque eso suponga algunos dobletes, pero me imagino que la necesidad así lo requiere y lo permite. De los protagonistas nacionales vuelvo con Abascal y con Pablo.

    Abascal y su Vox parece que aunque no se presenta por Telde, eso aún está por ver, si tiene a su gente, no se han ido todos los que supuestamente estaban, se fueron aquellos que se enfrentaron a los dueños, y quedaron los otros, los que creen en el proyecto y acatan lo dicho por Madrid, por lo tanto en Telde hay Vox, no sabemos si para las municipales, pero si para quedarse.

    Lo de Pablo y su vuelta a las andadas de prometer hasta meter no sé yo hasta donde le llevara, eso de que algunos les moleste que el pobre pague una hipoteca de 900 euros no puede ser objeto de crítica, aunque sepamos que la mayoría de los españoles, no cobren 900 euros para subsistir, sino que la mayoría no cobran para poder vivir, mucho menos para permitirse un alquiler.

    En fin lo que decimos por aquí, las puertas del Circo están abiertas, ahora nos toca elegir si queremos entrar o pasar de largo. Un circo que no solo nos brinda estas elecciones que nos catará nuestra madures en esta nuestra Democracia.

    Lo dicho, no es culpa nuestra que los que tienen que estar en sus ocupaciones familiares aparezcan en escena y casi, casi, por obligación, ahora le debemos prestar atención. Seamos consciente que nunca será lo mismo aquel que llega sin hacer ruido y demuestra con hechos que quiere lo mejor para los demás, a dejarnos obnubilar por aquellos que nunca van a anunciar que venden rábanos duros y casi imposibles de masticar. ¡Los alegres predicadores ya están entre nosotros, guardemos bien las carteras!

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