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    23/01/2018 - 15:29  

    Gente con clase y clases de gente

    El prestigioso profesor y experto en protocolo Señor Vilarrubias define al protocolo con dos palabras: es una ciencia y un arte

    Una ciencia que trata temas referentes a la diplomacia, la historia, la heráldica, etc. y un arte que trata de conjugar la armonía, la estética, el estilo, etc.

    Para otro de los grandes autores y experto en protocolo, Don José Antonio de Urbina, el protocolo es el arte y la técnica de crear las formas necesarias para que la acción del Estado se realice dentro de unos términos o cauces adecuados, en lo que a las necesidades del Estado requiere en la organización y desarrollo de los actos.

    No obstante, ambos hacen hincapié en que no se debe abusar de una excesiva reglamentación en los actos. Todo tiene que llevar una buena organización, pero sus esquemas no deben dar rigidez al acto, y siempre una aplicación racional del "protocolo" hará más sencillo y más "llevadero" un acto público o privado que no tiene porque ser un complicado enmarañamiento de estrictas normas a seguir durante el mismo, con la consiguiente incomodidad para los invitados.

    Estas magistrales palabras de los entendidos en la materia, no deben conocerlas las personas encargadas del protocolo en el Ayuntamiento de Telde y debe ser, que las Sras. /es del Gobierno Municipal tampoco conocen aquellas que dicen que de lo sublime al ridículo no hay más que un paso.

    Decimos esto porque lo ocurrido ayer en la Plaza de San Juan raya algo más que el ridículo.

    Esta es la escena:

    Tres operarios montando unas tarimas desde las doce y media  en plena plaza, que se diría iba a realizarse un acto, evento, homenaje, o lo que fuere, pero no, eran éstas para que se subiera el gobierno a realizar un minuto de silencio por la desgraciada muerte, una más, de una mujer.

    Sin quitar importancia al acto, evento u homenaje, lo que no “cuadra”, es la imagen de un gobierno "supuestamente" progresista subido a la grupa de la altivez hasta para, en un minuto de silencio y respeto, elevarse por encima del resto del común.

    Más cuando en los tiempos en los que vivimos, en que todas las fuerzas políticas se llenan la boca hablando de cercanía, y “tiran” la chaqueta, la corbata, para “parecer una/uno más”, pero no, cuando tocan poder muestran su verdadero “yo”, y altivos, se les insuflan las ínfulas de tal modo que es ridículo contemplar de lo que son capaces,  

    Teniendo en cuenta que aunque vestidos de lana, los del común ya no son borregos, ni estiman su altura subida a la tarima del poder, más bien todo lo contrario, más esperpéntico parece, porque la gente de bien cuanta más grandeza, más llaneza.

    El mayor tesoro que tiene cualquier persona es su buena educación. El buen comportamiento no conoce grandezas. Se puede ser una persona "importante" y tener una pésima conducta, que es lo que observo en esta actitud organizativa que condiciona de una manera excesiva el protocolo en ciertos actos que bien recuerdan los famosos 10 escalones del señor Soria.

    Estas formas bien recuerdan a aquella rancia derecha pensando que: "buenos modales juntan caudales y abren puertas principales". Es un gran error, estos, ni son buenos modales, ni estos que dicen ser progresistas lo parecen.  

    Decía Bertrand Russell “La humanidad tiene una moral doble: una, que predica y no practica, y otra, que practica pero no predica.” 

    ¡Menos mal que ni siquiera ante estas “veleidades” puede levantar ya la cabeza!    

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