• "Iguales"

    Gregorio Viera Vega

    Sábado, 10 de Marzo de 2018 - 10:27

    A nadie se le escapa que las mujeres y los hombres somos jurídicamente iguales, biológicamente diferentes y socialmente desiguales, las mujeres siguen viendo muchos de sus derechos mermados y no obtienen en la sociedad la posición que les corresponde, si a todo esto añadimos; el empobrecimiento sistemático, la brecha salarial, las diferencias en la contratación, la dificultades para desarrollar una carrera profesional, la violencia de género, etc., podemos afirmar que la precarización se da por pertenecer a un género, por ser mujer.

    Apostamos por una economía de la igualdad que de valor económico al trabajo no remunerado que realizan las mujeres. Un trabajo invisible, que no se valora, ni se paga, ni se contabiliza. Queremos cobrar lo mismo y cuidar lo mismo, sin mujeres no hay democracia.

    Por cada 100 horas de trabajo remunerado, se realizan 127 horas de trabajo no remunerado, el 80% de ellas las realizan las mujeres. Lograr la igualdad de género, además de un objetivo democrático para el cumplimiento de los derechos fundamentales básicos, entre ellos la no discriminación, es el gran reto que tiene planteado nuestro país para desarrollar la potencialidad económica y social que necesitamos. Alcanzar este objetivo es urgente.

    Para recuperar el empleo de las mujeres y avanzar en la corresponsabilidad y el reparto de las tareas de cuidados, desde la transversalidad, las mujeres y hombres socialistas trabajamos para eliminar las barreras en el acceso al empleo, la permanencia y la promoción, las diferencias salariales y la rémora histórica de que las mujeres se responsabilicen casi en exclusiva de los cuidados.

    Queremos una democracia paritaria con el objetivo de conseguir la representación equilibrada entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, una democracia participativa para la que es necesario realizar un nuevo pacto social que incluya a las mujeres. Un Pacto de Género que suponga el reconocimiento de la plena ciudadanía para las mujeres y tenga por objetivo conseguir la representación equilibrada entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, en todas las instituciones.

    Tenemos la obligación de garantizar la igualdad de mujeres y hombres en el acceso, mantenimiento y promoción en el empleo. Sobre todo, eliminar la brecha salarial (13% de diferencia entre las retribuciones de hombres y las de las mujeres que se eleva hasta el 34% en las pensiones).

    Debemos caminar hacia un sistema coeducativo que garantice la igualdad entre los sexos en todos los niveles (desde infantil hasta la universidad), que incorpore los intereses, conocimientos e historia de las mujeres en el currículo; que proporcione una formación afectivo-sexual que contemple la perspectiva de género desde los primeros ciclos y enseñe a resolver los conflictos de forma pacífica y no sexista, de manera que sea la mejor prevención contra la violencia de género. Por ello, también trabajaremos por la escolarización universal 0-3 años.

    Una etapa dentro del sistema educativo con carácter público y educativo. Incorporaremos al currículo la formación específica en Igualdad, educación afectivo-sexual y prevención de la violencia de género en todas las etapas educativas.

    Por eso proponemos una reforma constitucional e incorporar una regulación expresa y específica de la igualdad entre mujeres y hombres que se extienda, entre otros ámbitos, al empleo y las condiciones de trabajo, al derecho de las mujeres a su salud y a su vida, a la protección frente a la violencia de género, a la libertad de decidir sobre sí mismas, al desarrollo de una educación en valores cívicos y en igualdad, libre de sesgos de género, y a la participación política.

    Vamos a decir hasta aquí hemos llegado, vamos a gritar basta al machismo cotidiano que nos anula e invisibiliza. La calidad de nuestra democracia consiste en mejorar cada día la igualdad entre hombres y mujeres, consiste que tratarlas en igualdad real y con justicia, consiste en hacer visible lo invisible, no pararemos hasta alcanzarlo aunque para ello, hemos parado este 8 de marzo...., con la pluma del Faycan.


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