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    15/12/2017 - 10:00  

    Paseando por mi Ciudad, 'Calle Ajódar' (Montañeta del Calero).

    Calle Ajódar (inicio) (Foto Luis López)

    Con el nombre de calle Ajódar,  encontramos en la Montañeta del Calero, un vial que con orientación Norte-Sur, se inicia en la calle Benteguise y finaliza en la calle Juan Rejón.

    Por el Naciente tiene la Autovía GC-1 y por el Poniente la calle Adargoma.

    En su recorrido de casi 580 metros discurre paralelamente a la Autovía GC-1, viniendo a confluir a ella las calles Artemi Semidán, Adargoma, Ansite, Princesa Guayarmina, Atindana, Harimaguada, Tenesor, Guadarfia, Guayedra, Aremota y Arminda, atravesando toda la Urbanización de Montañeta del Calero.

    Esta nominación aparece por primera vez en el Censo Municipal de Habitantes, referido al 31 de diciembre de 1975, no habiéndose encontrado documentación alguna que nos permita determinar fehacientemente la fecha de su aprobación.

    En toda la urbanización se observa en las nominaciones que se ha seguido el criterio de analogía entre ellas, dado que todas son de carácter personal e histórico, refiriéndose a la historia de la conquista de canarias, ajustándose a lo establecido en el Capitulo II, artículos 5º y 6º del vigente Reglamento para la nominación de calles, plazas y lugares de dominio público.

    Alegoría a Ajódar. (Foto Luis López)

    SINOPSIS DE LA NOMINACIÓN:

    Ajódar, es un nombre aborigen prehispánico masculino procedente de Gran Canaria.

    Esta toponimia tiene dos traducciones: la primera es “Roca del Sur de la Isla” y la segunda es “Lugar del viento caliente”.

    Hemos encontrado diversos textos que nos hablan tanto de una toponímia como de una antroponímia, pero creemos que ambas se pueden fusionar en la conclusión de que los nombres adoptados por los aborígenes, generalmente describían la forma de ser del individuo en comparación a la naturaleza o a algún aspecto de ésta, lo que nos puede hablar de alguien muy corpulento.

    Vista aérea del sector. (Foto Luis López)

    Respecto a la primera traducción: “Roca del Sur de la Isla”, no encontramos en el paisaje una roca que por sus características pueda destacar sobre las demás y que deba ser objeto de tal consideración. Si bien, es sabido que los aborígenes prehispánicos consideraban lugares sagrados los promontorios de cierta altura, siendo generalmente los sitios donde ofrecían los sacrificios al dios Alcorac, el cual situaban en el sol como otras tantas culturas, y en los que la altitud les acercaba más a ese dios.

    Respecto a la segunda traducción: “Lugar del viento caliente”, estimamos que la aridez de la zona de medianas con su monte bajo, respecto a las zonas de cumbre donde la frondosidad era exuberante, más la influencia del siroco procedente del continente africano, daría esa sensación a los aborígenes para fijar tal nombre.

    Calle Ajódar (final) (Foto Luis López)

    No se ha encontrado documento alguno que nos dé información sobre la vida de aquel aborigen que pudiera haber llevado el nombre de Ajódar, por lo que optamos por dejar en el anonimato, para que el paso del tiempo lo abrigue en el mar del olvido, antes de intentar inventarnos ninguna historieta respecto al mismo –ya hay por ahí bastantes “intelectuales” de sobra, que así lo hacen-. 

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