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    13/03/2018 - 07:31  

    Paseando por mi ciudad, 'Calle Alonso Cano' (Montañeta de las Huesas)

    Calle Alonso Cano (inicio) (Foto Luis López)

    Paseamos hoy por el barrio de Montañeta de las Huesas, donde vamos en busca de la calle Alonso Cano, encontrando su inicio en la calle Ártico, desde donde se proyecta con orientación Sur-Norte, atraviesa la calle Velázquez para finalizar en un fondo de saco o lugar sin salida.

    Por el Naciente tiene la Autovía GC-1 y al Poniente la calle Picasso.

    Esta nominación de carácter personal e histórico, la encontramos por primera vez en el Censo Municipal de Habitantes referido al 31 de diciembre de 1970, formando parte del callejero correspondiente al Distrito VI, Sección V del mismo.

    La analogía de las nominaciones existentes en el sector guardan dos analogías definidas: nombre de pintores y de otro lado el nombre de continentes.

    La nominación que nos ocupa está tipificada en el Capitulo II, en sus artículos 5º y 6º del vigente Reglamento para la nominación de calles, plazas y lugares de dominio público.

    SINOPSIS DE LA NOMINACIÓN:

    Alonso Cano, fue un escultor, pintor y arquitecto español que nació en el año 1601 en Granada, donde también fallece en el año 1667.

    Alegoría a Alonso Cano. (Foto Luis López)

    Por su versatilidad fue considerado siempre el Miguel Ángel español.

    Se formó primero con su padre, Miguel Cano, y después en el taller del también artista Pacheco, en donde también esta Diego Velázquez.

    A partir del año 1629 su actividad fue sobre todo escultórica, con la que tuvo un gran reconocimiento; de hecho, su labor como escultor, aunque  escasa en número, es la más importante.

    Dentro de su obra pictórica desarrolla un estilo renacentista junto a un vivo colorido de influencia veneciana, hasta el punto de crear escuela, la cual ha venido entre pinceladas hasta nuestros días.

    Vista aérea del sector. (Foto Luis López)

    Tuvo en Madrid, junto a Velázquez su gran amigo y al que admiraba, un taller para la restauración de las obras de la Casa Real. Sosteniendo además una gran amistad con Martínez Montañez.

    Sus temas fundamentales fueron generalmente religiosos, como San Francisco de Borja (1624) del Museo de Arte de Sevilla y el San Juan Evangelista (1635) de la Colección Wallace en Londres. Apenas pintó temas profanos.

    A pesar de ser un hombre muy culto, tuvo una vida muy agitada sufriendo en varias ocasiones encarcelamiento y tortura, produciéndose un gran contraste con la dulzura de sus pinturas.

    Casado con una adolescente casi niña, parece ser que le causaba malos tratos y al producirse la muerte de ésta, hizo que se le acusara de parricidio, aunque nunca se pudo demostrar fehacientemente su culpabilidad.

    Calle Alonso Cano (final) (Foto Luis López)

    Fallece una fría tarde de otoño, solo y afectado de fiebres tifoideas, cuando contaba la edad de 66 años.

    Su taller-escuela de imaginería, sigue abriendo sus puertas hoy en día, legándonos el estilo de este pobre hombre que además fue un genio de las artes.

    En nuestra Parroquia de San Gregorio, existe una escultura de San Francisco de Asís, cuya autoría se atribuye al taller de Alonso Cano.

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