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    23/03/2018 - 08:30  

    Paseando por mi Ciudad, 'Calle Alonso Rodríguez de Palencia' (San Gregorio)

    Calle Alonso Rodríguez de Palencia (inicio). (Foto Luis López)

    Paseamos por el barrio de San Gregorio y nos vamos al sector de El Roque, donde buscamos la calle Alonso Rodríguez de Palencia, encontrando su inicio en la calle Lepanto, desde donde se proyecta con orientación de Naciente a Poniente y tras recorrer unos 250 metros, va a finalizar a la calle Alonso de Matos.

    Tiene al Norte la calle El Roque y al Sur las calles Lepanto y Santo Domingo.

    Este vial aparece por primera vez en el Censo Municipal de Habitantes referido al 31 de diciembre de 1955 y posteriormente en el libro del Dr. Hernández Benítez “Telde”, publicado en mayo de 1958.

    Hasta ese entonces las viviendas ubicadas en lo que era un callejón sin salida hacia la hoy calle Alonso de Matos, se numeraban correlativamente con los edificios situados en la calle Lepanto. La apertura de conexión de la calle Alonso Rodríguez de Palencia con la calle Alonso de Matos, se realiza aproximadamente en la segunda mitad de la década de 1970.

    Esta calle se encuentra engrosando el callejero del Distrito II, Sección VI del Censo Municipal de Habitantes de la Ciudad de Telde.

    SINOPSIS DE LA NOMINACIÓN:

    Alonso Rodríguez de Palencia o Palenzuela, como también figura en numerosos documentos de la época, es un personaje que se sitúa a finales del siglo XV, dentro de la historia de la conquista de Gran Canaria.

    Ingenio de moler caña de azúcar de Los Picachos. (Foto Luis López)

    Formó parte de las expediciones que acompañaron a Pedro de Vera en la conquista de la isla y por ende, después de ultimada ésta el 29 de Abril de 1483 en Ansite, una vez fundada la ciudad por los capitanes Ordoño Bermúdez y Pedro de Santi Esteban por orden de Pedro de Vera, se procede al repartimiento de tierras y aguas, mediante las famosas datas.

    Alonso Rodríguez de Palencia,  fue uno de los grandes beneficiarios en dicho repartimiento, dado que le fueron otorgadas las datas iniciales en torno al núcleo que conformaba la propia ciudad y que en menos de cinco años las hizo florecer.

    Sometió a regadío las tierras propias para el cultivo y mandó rochar grandes extensiones en el entorno, dedicándolas al cultivo de la caña de azúcar traída de la isla de Madeira, hizo casas en dichas fincas y construyó tres ingenios de moler caña de azúcar, iniciando así un fructífero ciclo agrícola que dio inicio y vida a lo que se viniera en llamar la “Vega Mayor de Telde”.

    Al socaire de esta gran labor se acomodaron e imitaron otros tantos beneficiados tales como Alonso de Sorita, Alonso de Matos, Hernán García del Castillo y su hijo Cristóbal García del Castillo, Francisco Carrión o Juan Inglés, entre otros, unos pertenecientes a la soldada y otros venidos a modo de colonos, que era el sistema de ocupación  y defensa de las tierras conquistadas y sometidas a la Corona de Castilla.

    Vista aérea del sector. (Foto Luis López)

    De entre los documentos consultados sacamos la conclusión de que Alonso Rodríguez de Palencia o Palenzuela, una vez realizada esta gran labor y cumplidos los cinco años de estancia en la isla, así como la explotación de las tierras otorgadas en las datas, procede a la venta de aquellas  en menos de una década desde la concesión, desapareciendo posteriormente de toda la cronología al trasladar su residencia a la península de forma definitiva.

    Los tres ingenios de moler caña de azúcar, las tierras y edificaciones aledañas las vendió a:

    Alonso de Matos, el ingenio de moler caña de azúcar, tirado con animales, que se ubicaba en las inmediaciones de la hoy Plaza de San Juan, posiblemente el solar que ocupan las actuales Casas Consistoriales, ya que se su situación se describe: en la mano izquierda según se entra por la puerta mayor, saliendo a la calle Real y limita con la Plaza Mayor. Fue al parecer el primero en desaparecer, dos décadas más tarde.

    Calle Alonso Rodríguez de Palencia (final). (Foto Luis López)

    Cristóbal García del Castillo, el ingenio de moler caña de azúcar, accionado mediante agua, que se encontraba en San José de Las Longueras, junto al Barranco de Los Ríos y que posteriormente lega a su hijo Hernán, según testamento de 1553, situándose por ésta época el declive de la industria azucarera y consecuentemente desaparece el ingenio. Este ingenio al parecer fue el más próspero, ya que, los Sres. García del Castillo poseía naves propias para la exportación del azúcar y otros menesteres anexos a dicha industria.

    Gonzalo de Jaraquemada, el ingenio de moler caña de azúcar, accionado por agua, que se encontraba en el barrio de Berbería, barrio de arriba o de Los Llanos, posteriormente la zona se llamaría precisamente Los Llanos de Jaraquemada, para durante un largo tiempo llamarse Los Llanos y por último San Gregorio. Este ingenio se corresponde en su ubicación con las actuales ruinas de Los Picachos. 

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