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    19/06/2018 - 05:59  

    Calle Aparisi Guijarro y Nocedad (San José de Las Longueras)

    Calle Aparisi Guijarro y Nocedad (inicio) Foto Luis López

    Con el nombre de calle Aparisi Guijarro y Nocedad,  tenemos un vial en el barrio de San José de Las Longueras, el cual con orientación Sur-Norte, se inicia en el Camino de San José y finaliza en la calle Tasartico, tras realizar unos 120 metros de recorrido.

    Tiene al Naciente la calle Obispo Serra Sucarrat y al Poniente la calle Vázquez de Mella.

    Esta nominación aparece por primera vez en el Censo Municipal de Habitantes referido al 31 de diciembre de 1975, formando parte del Callejero del Distrito III, Sección VII del mismo.

    Dado el carácter “personal e histórico” de esta nominación, la misma se encuentra tipificada en el Capitulo II, Artículos 5º y 6º del vigente Reglamento para la nominación de calles, plazas y lugares de dominio público. <

    SINOPSIS DE LA NOMINACIÓN:

    Antonio Aparisi Guijarro y Nocedad. (1815-1872) fue un Jurisconsulto, Político y Escritor español.

    Nace en Valencia el 29 de marzo de 1815, en plena Guerra de la Independencia contra el ejército francés que ocupaba España. Su padre era Oficial de la Contaduría del Ejército.

    Aunque sus obras literarias siempre estuvieron vinculadas al tema de la dinastía española, iniciándose en el mundo de la literatura cuando sólo contaba 16 años.

    Don Antonio Aparisi Guijarro y Nocedad. Foto Luis López

    No obstante, el terreno en el que destacó sobremanera fue en el de la política, donde esgrimió grandes dotes de oratoria y una mente plena de reflejos y aciertos. No concebía el final de la guerra con el abrazo de dos generales, para que España volviera a la paz tenían antes que reconciliarse las familias reales, estableciéndose la monarquía en todos sus cánones.

    Alterna con gran maestría su faceta jurídica, con la de escritor  y ésta con la de político, siendo objeto de elogios durante toda su carrera.

    Al ser cotejado con dos colosos del pensamiento español del siglo XIX, Jaime Balmes y Donoso Cortés, se llegó a la conclusión de que si Dono es el rayo que arrebata y Balmes, la luz que ilumina. Aparisi es la poesía de un ideal. Fue considerado el “pensador de la contrarrevolución”, manteniéndose fiel a los postulados de la monarquía tradicional.

    Una de las claves de su pensamiento político, radica en:

    “Porque amo la libertad, aborrezco el liberalismo, ya que este no supone la libertad; quien diga que el liberalismo es la libertad se engaña grandemente. El liberalismo es a la libertad, lo que el filosofismo a la filosofía, es cabalmente la corrupción y la muerte de la libertad.

    Vista aérea del sector. Foto Luis López

    El liberalismo es la filosofía cínica y mofadora del siglo último; el liberalismo es la razón humana sacudiendo  con soberanía el yugo de la Fe; la concupiscencia del bien material y el menosprecio del bien moral; la glorificación de la fuerza triunfante, el hombre hecho rey y pontífice; el hombre amador de si mismo hasta el desprecio de Dios; en una palabra, el liberalismo es el derecho emancipado del derecho divino.”

    Fue coetáneo de Cánovas del Castillo, de Emilio Castelar y de un gran número de pensadores y oradores, entre los cuales destacó marcadamente por su constancia a favor de la paz, la economía, la independencia, la libertad para las provincias, dignidad para la toga, , enseñanza gratuita para los pobres. En una palabra, libertad dentro del orden, y justicia social.

    Decepcionado por el comportamiento de los gobiernos liberales, una vez que se reconoció el reino de Italia,  Aparisi  se levantó para hablar por última vez en las Cortes, poniendo de manifiesto el declinar constante de las instituciones de orden y defensa social, a impulso de la vacilante política de los partidos medios, y formuló la teoría del sistema tradicional, que sintetizó así:

    Calle Aparisi Guijarro y Nocedad (final). Foto Luis López

    “Gobernar, no es resistir; gobernar, tampoco es claudicar; gobernar es mantener el orden social  por medio de leyes sabias y justas, y son sabias y justas, si defienden y consagran los derechos que Dios ha dado a los hombres, atienden a las necesidades presente de los pueblos y prevén hasta las necesidades futuras para ir preparando en su día, el oportuno remedio.”

    Antonio Aparisi Guijarro, fallece en Madrid el día 8 de noviembre de 1872, en un triste otoño, cuando sólo contaba 57 años de edad. Detrás quedaron todas sus premoniciones, sus augurios y sus pesares por España, poco a poco, la historia le irá dando la razón. 

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