•     0 

    20/07/2018 - 06:59  

    Calle Aristófanes (La Jardinera-EL Goro)

    Calle Aristófanes (inicio). Foto Luis López

    Nos hemos ido de paseo hoy por la Urbanización La Jardinera, en el barrio de El Goro, donde vamos al encuentro de la calle Aristófanes, es un vial que con orientación Sur-Norte se inicia en la Carretera C-812 y finaliza en la calle Homero, después de un recorrido de unos 320 metros aproximadamente.

    Tiene por el Poniente el Paseo de Arístocles y al Naciente la calle Sócrates.

    Esta nominación fue aprobada mediante acuerdo adoptado por el Ayuntamiento Pleno en sesión celebrada el 27 de enero de 1995, en base a lo dispuesto en el Capítulo II, Artículos 5º y 6º del vigente Reglamento para la nominación de calles, plazas y lugares de dominio público, dado el “carácter personal e histórico” de la misma.

    Forma parte del Callejero correspondiente al Distrito VI, Sección IV del Censo Municipal de Habitantes de la Ciudad de Telde.

    Esta nominación al igual que las del resto de los viales que comprenden la Urbanización La Jardinera, se refieren a personajes, hechos o lugares relacionados con las culturas helénica o romana, respetándose así la analogía que se propone en la antedicha reglamentación.

    SINOPSIS DE LA NOMINACIÓN:

    Aristófanes  o  Asisthófanes,  fue el más célebre comediógrafo griego, dentro de la civilización cultural helénica.

    Alegoría a Aristófanes.

    Nació en Atenas en el año 450 a.C. y fallece en el mismo sitio en el año 385 a.C.

    Fue un ciudadano implicado en la política ateniense. Participó en las luchas  políticas para la instauración del partido Aristocrático y, desde sus filas, mostró su desacuerdo con la forma de gobernar de los demócratas. Se opuso a la Guerra del Peloponeso, porque llevaba a la miseria a los campesinos de Ática, en una guerra fratricida que denunció en su obra “Lisístrata”.

    Su postura conservadora le llevó a defender la validez de los tradicionales mitos religiosos y se mostró reacio ante cualquier nueva doctrina filosófica. Especialmente conocida es su animadversión hacia Sócrates, a quien en su comedia “Las nubes” presenta como un demagogo dedicado a inculcar todo tipo de insensateces en las mentes de los jóvenes. En el terreno artístico tampoco se caracterizó por una actitud innovadora; consideraba el teatro de Eurípides como una degradación del teatro clásico.

    Vista aérea del sector.

    De sus cuarenta comedias, nos han llegado íntegras once, que son además las únicas comedias griegas conservadas, es difícil, por tanto, establecer el grado de originalidad que se le atribuye como máximo representante de este género. Sus comedias se basan en un ingenioso uso del lenguaje, a menudo incisivo y sarcástico, y combinan lo trivial y cotidiano con pausadas exposiciones líricas que interrumpen la acción. Constituye ésta una forma personal, que nunca ha sido adaptada, ni por los latinos ni durante el Renacimiento. En ellas el coro realiza siempre el papel crítico, atacando a los estamentos sociales de su tiempo, poniendo énfasis en los aspectos de personajes y hechos.

    El triunfo le llegó mediante las comedias a pronta edad, realizando sátiras críticas al demagogo Cleón. Anhelando un pasado heroico y un arte moralista, deja entrever sus claras ideas conservadoras. Prefería la monarquía a la democracia, y las ideas filosóficas y teológicas establecidas a las nuevas ideas de los sofistas. Sus obras se han representado a lo largo de los siglos y su ingenio, comicidad y lenguaje poético le han asegurado una popularidad duradera.

    Calle Aristófanes (final). Foto Luis López

    Sus obras fueron en gran parte, narrativas de las epopeyas de los atenienses y, en parte, una abierta crítica al sistema judicial y a la alta clase social griega, todo ello en un conglomerado de sátira burlesca y un muy refinado humor.

    Desde muy joven practicó este tipo de literatura crítica, lo que le hizo merecedor de constantes persecuciones e intentos de asesinato, situaciones que eludió poniéndose a la tutela de algún poderoso mecenas, el cual le protegía para verse a su vez protegido de la crítica literaria. Era lo mismo que poner un león a la entrada del redil para cuidar las ovejas.

    Comentar

Publicidad

Aviso Legal  |  Publicidad  |  Condiciones de uso  |   Copyright 2017 Telde a Diario